Beginning: la dirección retadora e hipnotizante de Dea Kulumbegashvili

Por: Karla León (@klls_luu)

“Como humanos, pensamos que necesitamos entenderlo todo acerca de una persona, o justificar todo lo que hace para que nos resulte agradable”.

 

Dea Kulumbegashvili

Estamos detrás del telón —o eso parece—. Una atmósfera intimidante, quizás lúgubre, se presenta ante nosotros. Pronto, un cúmulo de personas llena las butacas del lugar; junto a ellos aguardamos expectantes el comienzo de una lección. En pocos segundos observamos una comunidad religiosa que castiga duramente la alegría de lo común y, por el contrario, busca la comprensión de su existencia a través de fragmentos bíblicos que evocan sacrificio y muerte.

La primera inflexión de la película llega con un crudo ataque por parte de extremistas que incendian nuestro escenario: un salón comunal que sofoca a sus asistentes y, a modo de presagio, la vida de Yana (Ia Sukhitashvili), una exactriz, a quien se le asigna el rol de madre, esposa, autoridad religiosa y objeto de venganza; niveles en los que, en menor o mayor grado, es víctima de una violencia estructural y en la que los hombres se convierten en sus demonios. No obstante, esto no simplifica la historia a un mero convencimiento de que las mujeres son oprimidas dentro de las comunidades en las que imperan las doctrinas, sino que evoluciona como un análisis sobre la condición humana de nuestra protagonista a partir de cómo vive, percibe y existe. 

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Así, Yana parece manifestarse entre lo que Hannah Arendt definiría como la vita activa y la vita contemplativa. Por un lado, busca la plenitud y las apariencias dentro de un espacio que la sitúa como figura de autoridad y poder, mientras que, una vez dentro de la esfera familiar, llena de cotidianidad y soledad, se desarrolla bajo un silencio mental y espiritual. A partir de aquí se desprende uno de los elementos más valiosos de este filme pues, de tanto en tanto, creemos que los personajes nos darán una explicación para confirmar nuestras intuiciones, sin embargo, estas aclaraciones nunca llegan. 

La historia de Beginning (2020) es compleja, abstracta y fascinante. De inmediato, nos situamos ante una narrativa ambigua, cuya naturaleza rítmica requiere de un gran compromiso por parte del espectador. Es evidente que no participamos en esta realidad y, de manera muy inteligente, se nos coloca dentro de un plano que incomoda y que nos convierte en una especie de espías que tratan de descifrar pensamientos y acciones.

La impecable dirección de la aclamada Dea Kulumbegashvili es retadora, hipnotizante y, en ocasiones, casi terrorífica, sobre todo, cuando observamos a Yana recostada sobre un pastizal por varios minutos; su caminata nocturna hacia el riachuelo en el que se premedita un ataque por parte del supuesto detective, o la manera en la que le da la espalda a la audiencia tras confesar el asesinato de su hijo.

Si algo podemos alabar de esta cinta —producida por Carlos Reygadas y multipremiada en el Festival de San Sebastián— es su estética y su compromiso por hacerla parte de una experiencia casi surrealista. La fotografía, tan memorable como una pintura impresionista de Degas o Renoir, está construida con planos fijos, cuya composición simétrica aporta tensión narrativa en todas las escenas y secuencias. Sin duda, cada aspecto del lenguaje cinematográfico está cuidadosamente planeado. Asimismo, se plantea un interesante uso de la luz que juega con los contrastes y, al mismo tiempo, resalta a los personajes dentro de un mundo sombrío. Todo esto apoyado de un minucioso diseño sonoro que exalta, aún más, las acciones y, por supuesto, nuestra imaginación. 

De manera poética, la naturaleza funge como leitmotiv de la trama: agua, fuego, tierra y aire son testigos de lo marginal, impositiva y restrictiva que puede resultar una vida que fluctúa entre opuestos, o bien, entre la devoción, las tentaciones y el pecado. Carente de medias tintas, es posible que lo más innovador de esta ópera prima sea la forma en la que, de manera poco anunciada, se alteran las condiciones en las que normalmente observamos una película, para que podamos contemplarla, e incluso, analizarla desde otras perspectivas y puntos de vista. Kulumbegashvili es propositiva; bajo sus propios términos plantea un cine de autor que trastoca y el cual juega entre las preguntas y las respuestas individuales. Su estilo cinematográfico es audaz, sincero, honesto y, definitivamente, no trata de complacer. 

Beginning tuvo su estreno en MUBI el 29 de enero. Puedes verla aquí.

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