Cinco películas sobre invasiones extraterrestres

Por: Cuauhtémoc Juárez Pillado (@cuaupillado) 

“Tal vez necesitamos alguna amenaza externa universal para hacernos reconocer este vínculo en común. De vez en cuando pienso qué tan rápido se desvanecerían nuestras diferencias si nos enfrentáramos a una amenaza de fuera de este mundo”

Ronald Reagan ante la Organización de las Naciones Unidas. 21 de septiembre de 1987

Desde el inicio de los tiempos el ser humano se ha planteado si está solo en el universo. Conforme pasaban los siglos la pregunta trajo consigo todo tipo de respuestas explicadas a través de mitos, leyendas o religiones. Sin embargo, en esas creencias a menudo se intuía el miedo del hombre a enfrentarse a seres superiores o divinos que pudieran exterminarlos.

Aunque la creencia en extraterrestres ya era un tema frecuente a inicios del siglo XX, la probabilidad de entablar un contacto amistoso no parecía ser viable para la gente. Libros de ciencia ficción como La guerra de los mundos (H.G Wells, 1898) influían en el imaginario de una sociedad moldeada por el colonialismo y el expansionismo militar.

Precisamente el libro de H.G Wells generó uno de los episodios más icónicos en la historia de la radio: en octubre de 1938 un joven Orson Welles transmitió una adaptación de La guerra de los mundos, en la cual un reportero narraba al aire el ataque de naves marcianas en Nueva Jersey y Nueva York; el impacto generado en la audiencia fue tal, que la policía atendió múltiples llamadas de pánico en las ciudades supuestamente atacadas por los marcianos.

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Con el fenómeno OVNI (objeto volador no identificado) volviéndose parte de la cultura popular, el miedo de una invasión extraterrestre se explotó eficazmente para expresar nuestros temores. Incluso el ex presidente norteamericano Ronald Reagan usó el tema a manera de metáfora para promover una colaboración cordial entre los países potencias.

Aunque el interés general por el tema ha disminuido, actualmente se siguen produciendo películas que aportan una mirada distinta al concepto de la invasión. A continuación cinco títulos sobre invasiones extraterrestres que resaltan por sus cualidades cinematográficas o por sus extraños alienígenas.

Mars Attack! (Tim Burton, 1996)

Unos platillos voladores procedentes de Marte sobrevuelan por todas las naciones del mundo y atacan a los terrícolas, quienes son asesinados de formas muy extravagantes. ¡Marcianos al Ataque! fue una serie de 55 tarjetas coleccionables lanzadas en 1962 por la compañía Topps: una parodia y homenaje a las películas de serie B sobre invasiones alienígenas que se hicieron populares en la década de los 50.  

Tim Burton era un fan de estas tarjetas y quería adaptarlas para el cine, pero tuvo la oportunidad de hacerlo hasta mediados de los años 90. La película es una comedia negra que se burla de los lugares comunes del género y no teme sacrificar al enorme y variado reparto que participa en la cinta, desde un joven Jack Black hasta actores como Jack Nicholson y Glenn Glose. Aunque en su momento no contó con el respaldo del público estadounidense, la película se volvió más popular con el paso del tiempo y actualmente es una opción bastante recomendable para adentrarse en la filmografía de Tim Burton.

Evolution (Ivan Reitman, 2001)

La película aborda de manera muy superficial la teoría de la panspermia (la cual sugiere que la vida en la Tierra es de origen extraterrestre) para presentarnos una invasión extraterrestre bastante curiosa: un meteorito cae en algún poblado de Estados Unidos y de éste comienza a proliferar todo tipo de vida que evoluciona a una velocidad increíble, tan rápido que amenaza con extenderse por todo el planeta.

Más parecida a El ataque de las arañas (Ellory Elkayem, 2002) que a Aniquilación (Alex Garland, 2018), esta comedia tiene todas las cualidades de un placer culposo: una trama floja, actuaciones planas, chistes fallidos, mucho doble sentido y un descarado product placement; sin embargo, la idea de una línea evolutiva paralela a la nuestra es bastante atractiva, y ver a militares siendo atacados por primates azules extraterrestres compensa por momentos una película cuya arma para salvar al mundo se encuentra en la fórmula de un shampoo anticaspa.

District 9 (Neill Blomkamp, 2009)

El sudafricano Neill Blomkamp trabajaba junto a Peter Jackson en una adaptación cinematográfica del videojuego Halo cuando el proyecto fue cancelado. Jackson aún quería apoyar a Blomkamp para dirigir su primera película y le preguntó si tenía algún proyecto en mente; la idea estaba en el cortometraje Alive in Joburg que Blomkamp realizó unos años atrás.

District 9 aprovecha muy bien sus 30 millones de dólares de presupuesto y muestra una invasión atípica: los extraterrestres llegaron hace 28 años a Johannesburgo, la capital de Sudáfrica, pero nunca en plan de conquistar la Tierra; en realidad su situación es bastante precaria. Los humanos deciden recluirlos en el Distrito 9, un gueto que comparten las langostas (llamados así despectivamente) con otros personajes indeseables de la sociedad sudafricana.

El debut de Neill Blomkamp es una historia de ciencia ficción con un discurso social bastante logrado, ya que no sólo se enfoca en hacer un producto entretenido, también es un reclamo sutil a problemáticas como la xenofobia y el racismo -fuertemente arraigados en esta nación como producto del Apartheid- aunque la excesiva acción y la violencia del tercer acto nos hagan creer en lo contrario.

Monsters (Gareth Edwards, 2010)

Una sonda espacial de la NASA con muestras de vida espacial se estrella en el norte de México y de ésta empiezan a proliferar extrañas formas de vida, por lo que esta zona es declarada en cuarentena para tratar de contener a las criaturas. Sin embargo, una pareja estadounidense tratará de cruzar por la zona infectada para llegar al otro lado de la frontera.

La ópera prima de Gareth Edwards no sólo es otro ejemplo de ciencia ficción con discurso social, es también la muestra de cómo un bajo presupuesto no es un limitante para contar una historia por más ambiciosa que sea: con 500 mil dólares, el cineasta rodó una película sobre cefalópodos extraterrestres gigantes con dos actores protagónicos, un crew reducido y grabando sin permiso en distintas locaciones de Estados Unidos, México y Centroamérica. Incluso el mismo Gareth Edwards dirigió, fotografió, editó e hizo los VFX de las criaturas en su propia computadora.

Que no nos engañen los calamares extraterrestres, Monsters es en realidad una película bastante interesante sobre el género y está más cercana a una propuesta autoral que a un cine de serie B. Su sencilla fotografía nos invita a pensar que estamos viendo un documental y los temas abordados como la migración o la otredad hacen que olvidemos por un momento los notorios errores geográficos o de continuidad (consecuencias claras de su producción guerrillera).

The Arrival (Dennis Villeneuve, 2016)

Hablar del canadiense Dennis Villeneuve es hablar de un director todo terreno. Lo mismo puede dirigir la secuela de una cinta de culto como hacer una historia sobre los efectos del narcotráfico en Norteamérica y de todas formas el resultado será una película sobresaliente.

The Arrival es otro de esos ejemplos. En esta película, doce naves extraterrestres llegan a la Tierra y se sitúan en diferentes puntos del planeta, con intenciones desconocidas por los seres humanos. Es entonces que la experta en lingüística, Louise Banks, es reclutada por el gobierno de los Estados Unidos para intentar establecer contacto con los recién llegados.

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La película sorprende no sólo por su manejo atípico del concepto de las invasiones alienígenas (las intenciones de los visitantes no son hostiles), el cineasta aprovecha el escenario de esta irrupción para explotar nuestras emociones con algo tan común como lo es el amor de una madre y nos expone a una serie de cuestionamientos existencialistas e incluso morales sobre la vida misma, resaltando además la importancia del lenguaje y la comunicación como la clave para el entendimiento universal.

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The Arrival finalmente pone a prueba nuestras emociones con una última pregunta: si de alguna forma conocieras el camino de tu vida y a dónde conduce, ¿cambiarías algunas partes o aceptarías gustoso ese destino?

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