Bigfish and Begonia: filosofía china en forma de animación

Por: Angélica Mejía (@lilithchance)

La vida es como un vasto océano en el que está escrito nuestro destino; al llegar a la orilla, morimos y nuestra alma se convierte en un ser marino. Esa es, a grandes rasgos, la filosofía que plasma Bigfish and begonia, película animada de origen chino donde podemos encontrar una propuesta narrativa y visual muy valiosa, casi ajena a la animación occidental.

Liang Xuan y Zhang Chun, directores de esta entrega, crean un universo alterno en el que, además de la vida terrenal, existe un mundo donde están “los otros”: una sociedad de seres con grandes poderes y conexión a la naturaleza. “Los otros” no son dioses, incluso dudan de la existencia de ellos, pero sí son los guardianes de las leyes de la naturaleza, por lo que deben velar por su cumplimiento.

En el mundo de los otros, cuyos escenarios y personajes incidentales recuerdan a El viaje de Chihiro (Hayao Miyazaki, 2003), viven Chun, una joven de 16 años que tiene la capacidad de hacer crecer begonias, y Qui, un chico un poco mayor que conoce a profundidad los escritos y las leyendas de su pueblo.

Los adolescentes, al cumplir la edad de Chun, deben visitar el mundo humano para observar las leyes de la naturaleza, todos convertidos en peculiares delfines rojos. Las advertencias son claras: no te acerques a los humanos (y recuerda) es un lugar peligroso. Chun, por el contrario, se ve muy interesada en un joven; al acercarse a la orilla para observarlo mejor, queda atrapada en una red. Durante una hora somos testigos de las consecuencias derivadas de desafiar las leyes de la naturaleza.

El valor simbólico de Bigfish and begonia es muy grande; Xuan y Chun han declarado su inspiración parcial en El libro de Zhuangzi, un texto antiguo que contiene historias que representan la filosofía taoista. Esto se ve reflejado en la representación de la muerte como algo inherente a la vida, la cual debe aceptarse con honor y sin miedo.

En esta película del 2016 vemos una historia de amor y sacrificio. Más de un personaje renuncia a su vida para salvar a alguien; así, no sólo hablamos de amor romántico, sino de uno que va más allá de los deseos mundanos.

En su 105 minutos de duración se nos muestran cosas que parecen tener sentido solamente en su universo mítico;todo enmarcado en hermosos fotogramas que recuerdan a aquellas ilustraciones antiguas chinas. Todo fluído y sin forma, como el agua. Los animadores realizaronun estupendo trabajo combinando la animación tradicional con el CGI.

Los derechos de Bigfhish and begonia fueron adquiridos por Netflix, por lo que puedes verla en la plataforma. Se trata de una oportunidad para acercarnos a animaciones diferentes a las estadounidenses e incluso a las japonesas, pues, aunque pasó un poco desapercibida, muchos la vieron como la competencia china a las propuestas de Ghibli.

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