El último baile: Jordan claroscuro | Capítulos 5 y 6

Además de estar encumbrado en la historia del deporte, la percepción general de Michael Jordan -también apoyada por sus logros deportivos, aunque sean aspectos independientes- es que no sólo fue un atleta increíble, sino una gran persona. Todos los humanos somos seres de claroscuros… pero, usualmente los martillos de la moral golpean más fuerte a aquellos que están en los reflectores, idolatrados por cualquier razón. Es extraño, pero aun si quien juzga no lo pone en práctica en su vida diaria, se puede decepcionar de la figura que admira por cualquier error cometido, ahora llegando a la “cancelación”. La cultura de la celebridad en occidente…

Los capítulos 5 y 6 de El último baile regresan a su aérea majestad. La quinta entrega cuenta su participación en el Equipo de Ensueño en los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992 -primera vez que la escuadra de baloncesto estadounidense tuvo a jugadores profesionales- y la sexta va alrededor del ícono fuera de la duela, sus aparentes problemas extracancha y, por supuesto, cómo los “combatió”.

A pesar de que esta participación en el Dream Team es medular para la trama de esa entrega, considero que lo más interesante es el discurso alrededor de MJ como parte de la cultura pop. Esto se elabora alrededor con el material de los comerciales que empezó a hacer cuando todavía era un jugador novato, dirigidos por Spike Lee. Muchas eran las marcas con su imagen, pero la más importante sin duda fue Nike con la línea Air Jordan, modelo que después daría pauta para la creación de una marca. No sólo fue el sujeto que extendió la venta de los sneakers personalizados, también formó una estructura de negocio alrededor de los atletas y sus productos.

Fue el primer deportista estadounidense identificable en todo el mundo; había estrellas, pero nunca había existido un ícono tan famoso y reconocible. Se convirtió en parte del imaginario. Desde los comerciales de tenis hasta la campaña de Gatorade que literalmente llamaba a “ser como Mike”. Con este tipo de anuncios había superado la barrera del atleta y brincado a la de persona, un esquema que seguiría posteriormente con otros. No sólo querías alcanzar sus habilidades, te guiabas éticamente como él.

Si bien, este episodio puede percibirse como un extenso homenaje -otro más- a la figura de Jordan incluso si existe el hilo del equipo olímpico, existe una pequeña sección que aborda la rivalidad inicial de los jugadores de los Toros con Toni Kukoc, prospecto croata elegido en el reclutamiento colegial por el equipo de Chicago, proyectado como la siguiente gran luminaria y de quien sus compañeros tenían celos. Esto no es muy extenso, pero da para reconocer una faceta insegura y egoísta de estas leyendas del deporte, comportamiento que el propio Kukoc dice no comprender en ese momento, pues ni siquiera los conocía.

El contraste de la figura de MJ sigue en el episodio seis, el más interesante -en su mayor parte- de lo que llevamos.

Existe una tendencia clara en la percepción de las celebridades. Siempre que alguien alcanza un punto aparentemente culminante en su trayectoria, el público comienza a aburrirse. Un extraño morbo por ver caer a esa figura se esparce. Ocurrió con Michael Jordan después de ganar su segundo campeonato consecutivo. Tenía tratos comerciales, su nada despreciable salario, la fama y cariño del globo entero… ¿Qué faltaba? Unos escándalos.

Aquí aparece el libro The Jordan Rules de Sam Smith, una mirada interna al vestidor de los Bulls durante la temporada 90-91. El texto narra la importancia de “su majestad” en las decisiones técnicas, así como revela ciertos lineamientos que imponía dentro del vestidor. Según, él dirigía al conjunto de facto, quitando importancia al entrenador Phil Jackson. El lanzamiento y éxito de este escrito afectó la química de los Toros y, por supuesto, de su gran protagonista.

Aunado a esto, comienzan algunos rumores alrededor de una adicción a las apuestas, algo que ahora está muy extendido y casi confirmado, pero en esa época era algo gigantesco. ¿Cómo el sujeto más genial del orbe podía tener comportamientos “malos”?

Por buena parte del desarrollo se presenta una cara de Jordan que, si bien, podía anticiparse -vean sus entrevistas y se puede palpar la egomanía-, no suele manejarse a cabalidad ni con tanta soltura, aun si al final existe una curva que lo ensalza de nuevo. El contrapunto narrativo de ponerlo, al menos por unos minutos, en el plano terrenal es lo suficientemente completo como para ser anómalo en un producto que prácticamente gira alrededor de él.

Se toca al rey -sin derribarlo, claro-, un matiz preciso para la elaboración de El último baile, serie que va siguiendo a OJ: Made in America para colocarse dentro de las historias más enteras de ESPN.

 

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