Las mejores actuaciones de Robert Pattinson

Oriundo de Londres, Inglaterra, Robert Pattinson (otrora encasillado Edward Cullen) es uno de los actores más completos de la actualidad y con uno de los mejores panoramas para tener una carrera memorable. Uno de los casos más interesantes de cómo dar vuelta a una trayectoria que parecía definida.

Por mucho tiempo, el público en general descalificó a Pattinson como un actor de segunda, sin capacidades histriónicas y que de quien su triunfo se debía sólo a su físico, especialmente por haber aparecido en la exitosísima saga Crepúsculo. Sin embargo, hubo quien apreció cualidades actorales en él para comenzar a tener protagónicos tanto en el melodrama -género que ya había demostrado poder sostener- como fuera de éste.

Ahora enlisto sus mejores interpretaciones que, si usted no conoce su trabajo aparte del mainstream, espero le animen a darle un vistazo. Irónicamente, la lista comienza en el lugar más común y, a la vez, insospechado.

  1. La saga de Crepúsculo

No hay mejor lugar para empezar que el comienzo. Aunque Pattinson ya había tenido papeles en cintas previas como Harry Potter y el cáliz de fuego (Mike Newell, 2005), donde es el único que se esfuerza en dar alguna pizca de interpretación, su primera gran oportunidad vino para encarnar por mucho tiempo a Edward Cullen en adaptación cinematográfica de la saga Crepúsculo, escrita por Stephenie Meyer.

A lo largo de los años, el actor fue muy abierto respecto a cómo se sentía con su papel y la estructura de las películas, mencionando en muchas ocasiones las fallas en la lógica interna y admitiendo que no le agradaban varias cosas de ser Edward, un personaje ahora importante en la cultura popular.

Su rol como el vampiro más atractivo en la historia de este subgénero entra en este top porque logró sacar adelante un papel incómodo para él con recursos expresivos (o inexpresivos) propios y por sostenerlo por largo tiempo con presión de los productores, dando chispazos breves del actor que sería posteriormente. A mi parecer, muestra más en la primera entrega bajo la instrucción de Catherine Hardwicke, quien fue la única de los encargados para dirigir que tomó riesgos fílmicos notorios en la saga, pero ese es tema para otra ocasión.

  1. Cosmópolis (David Cronenberg, 2012)

El primer director que confió en las habilidades actorales de Robert Pattinson, quien estaba a punto de colgar los colmillos, fue el excéntrico y a veces virtuoso David Cronenberg, quien lo eligió para protagonizar Cosmópolis con el personaje de Eric Parker, un magnate que observa la caída del mundo financiero a la par que pierde su fortuna.

Es complicado, como puede pasar en las locuras de Cronenberg, hablar de un argumento -aun así, hay matices contextuales brillantes-, pero sí es notoria una interpretación excelente del buen Robert, rompiendo cualquier esquema de su anterior papel mayor para encarnar a un hombre narcisista al borde del desquicio, con obsesiones ególatras y atento de un mundo decadente en un histrionismo de extrañeza y contención. Las expresiones de un sujeto desconcertado. Aquí comienza el desprendimiento de Cullen.

Estos dos se reunirían después para Mapa a las estrellas (2014) en un papel menor, pero con algunos puntos altos para su rol.

  1. High Life (Claire Denis, 2018)

Esta es la película más compleja -con argumento reconocible- en la que ha estado este actor, quien interpreta a Monte, un convicto enviado junto a otros reclusos al espacio en una misión de descubrimiento.

Además de los geniales matices argumentales que maniobran con la idea de la supresión del contrato social que deja como única guía conductual una suerte de instintos refinados, las actuaciones de la película son sobresalientes. Robert Pattinson interpreta a un hombre solitario y reflexivo. Su voz (en off) lamenta su condición y la de sus semejantes a bordo. La potencia de su papel recae en la expresión reprimida del predestinado, quien se sabe perdido en una expedición de la que no hay regreso y que enfrenta un entorno hostil. La dupla se completa con Juliette Binoche, quien está igualmente fabulosa.

  1. El faro (Robert Eggers, 2019)

No me agrada la expresión “duelo actoral” porque me parece que reduce el trabajo individual a un enfrentamiento, pero sí sería medianamente adecuado -sigo sin usarlo, aclaro- para describir lo que ocurre en El faro (The Lighthouse para los exquisitos).

Protagonizada por Robert Pattinson y Willem Dafoe, la película muestra el confinamiento de los marineros encargados de un faro. El brillante guion tiene base en literatura de expediciones marítimas y en los diarios escritos por aquellos desdichados navegantes que eran (semi)condenados a tal tarea.

Cada uno con sus particularidades, pero unidos en el camino a la demencia, el trabajo de estos dos intérpretes es la clave para que El faro se eleve tanto. Pattinson en particular alza su papel al oscilar bipolarmente entre dimensiones como la locura y la sanidad, la ingenuidad y la intuición, la perdición y la comodidad. Es el joven quien, tanto en la ficción como en la realidad, se enfrenta a la experiencia de un consagrado.

La mejor película en la que ha participado Robert Pattinson. Y aunque su actuación aquí es espléndida, esta se apoya igualmente en su coestelarista y su director, haciendo que el primer puesto sea para…

  1. Good Time (Josh y Benny Safdie, 2017)

Los hermanos Safdie son de los directores más interesantes que tiene el cine contemporáneo independiente. A pesar de estar en esa “escena”, cada vez se acercan más a las grandes luces. Recientemente sorprendieron al “castear” a Adam Sandler, un actor eternamente encasillado en la comedia, para su proyecto Diamantes en bruto (Uncut Gems para los exquisitos), pero él no fue el primer actor del mainstream a quien voltearon…

Robert Pattinson buscó a este duo excéntrico para hacer algo, cualquier cosa. De ahí salió Good Time, película con destellos experimentales que cuenta sobre el criminal fallido Connie Nikas, quien tras un robo fracasado y al ver a su hermano discapacitado en la cárcel, elabora un plan para liberarlo, metiéndose él mismo en una odisea.

El papel del pobre diablo que manipula su entorno desgraciado para salir brevemente de problemas sin saberse predestinado a siempre estar abajo, le quedó excelente al Rob, quien luce todo su histrionismo en un papel que exige liberar emociones fuertes como el enojo y la desesperación, así como expresar y gesticular una sensación de ruina.

Con esta entrega, Pattinson enterró de una vez y para siempre a Edward Cullen, quedándose con un nombre propio, logro que otros intérpretes de papeles icónicos -puede que aquí me refiera a Robert Downey Jr. o no- no han conseguido.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s