Exhibición y distribución: la fragilidad del cine mexicano

Por: Eduardo Carrasco Díaz (@drfarabeuf)

La Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica (Canacine) es un organismo que representa a todas las empresas e instituciones involucradas en el quehacer cinematográfico de México. Año con año presenta sus estadísticas, en las cuales señala el comportamiento de la industria del cine en nuestro país respecto a los ingresos en taquilla, los números de asistencia al cine y el comportamiento de las audiencias. 

Más allá de la sistematización, lo revelador es la lectura que ofrecen sus números sobre el estado del cine mexicano. De hecho, si ponemos en perspectiva lo que presenta Canacine, podríamos hacer un diagnóstico de los elementos que pueden mejorarse en la construcción de una verdadera industria cinematográfica. 

Por ejemplo, en 2019, según este reporte, México ocupó el cuarto lugar a nivel mundial en el número de boletos vendidos; tan sólo por detrás de naciones como China, India y Estados Unidos, dato que manifiesta la importancia que tiene el cine como forma de ocio y producto de consumo cultural entre los mexicanos.

Si a esta cifra se le relaciona con la oferta de cine mexicano que hay en las salas, el asunto se torna complicado, ya que sólo producciones de un cierto género cuentan con la hegemonía de exhibición. Películas como No manches Frida 2 (Nacho G. Velilla), Mirreyes vs Godinez (Chava Cartas), Tod@s caen (Ariel Winograd) o Perfectos desconocidos (Manolo Caro) acaparan los primeros lugares del top taquillero. La excepción es la entrega animada Día de Muertos (Carlos Gutiérrez Medrano). 

No manches Frida, #1 en taquilla 2019 con 6.65 millones de asistentes.

Como podemos ver, el problema aquí no son las victorias numéricas en los peldaños de un ranking que no aporta nada a las verdaderas conquistas que debe hacer el país en favor de su industria. El asunto es que el cine nacional, más allá de las comedias románticas, sólo vive en los festivales internacionales y pocas veces termina por llegar al público. De las 102 películas mexicanas que se realizaron en 2019 sólo trece tuvieron una comercialización y divulgación adecuada en las cadenas de cine, ya que detrás de ellas se encuentran distribuidoras como Videocine, Warner, Cinépolis y Sony. 

En 2018, Andrés García Franco, director del documental La historia negra del cine mexicano (2016), expresó que: “El problema del cine mexicano no radica en los recursos, sino en la exhibición de sus películas”, a lo cual agregó: “porque en las salas comerciales no se exhiben y si lo hacen es por poco tiempo y en salas incómodas y horarios inadecuados”.

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A dos años, las palabras mantienen su vigencia: el cine mexicano sigue sin contar con un esquema real y estructurado de exhibición que permita una sana distribución, alejada de casos que registren menos de 100 espectadores.  

Ahora bien, el tema de la difusión de películas mexicanas ha cobrado cierta vigencia en la discusión; el pasado 20 de marzo, las comisiones del Senado de la República, encabezadas por el senador Ricardo Monreal, aprobaron un polémico dictamen que obliga a las plataformas de streaming a poner en su catálogo el 30% de producciones nacionales. Esta ley ha sido cuestionada por los usuarios de las plataformas: consideran que el público no debe ser obligado a pagar por contenidos que no desean ver.

Jorge Bravo, especialista en comunicación y académico de la UNAM, señala en el diario El Economista: la iniciativa monrealista no busca pluralidad ni promoción de contenidos independientes de calidad, sino que las plataformas de streaming de video compren catálogos, programas, series y transfieran rentas a las televisoras comerciales…”. 

Tal argumento representa otro punto de las críticas: colocar contenido en esta plataforma no responde a una agenda para crear audiencias ante todas las propuestas audiovisuales del cine mexicano.  

 Salas de cine: pocos espacios para tan amplio espectro demográfico

Otros datos que abonan al diagnóstico de nuestro cine son la cantidad de salas existentes y las nuevas. México ocupa, a nivel mundial, el cuarto y segundo lugar respectivamente. Sin embargo, figurar en el puesto número 2 con 437 salas creadas no es una cifra significativa para cubrir la demanda de una nación que cuenta con más de 120 millones de habitantes. Esto queda más que comprobado al ver la estadística de la cantidad de personas que hay por pantalla (16 mil 528). En ese rubro, la industria mexicana cae estrepitosamente hasta el lugar 19. Además, ambos resultados también dejan en evidencia el control que tienen consorcios como Cinemex y Cinépolis, los cuales cuentan con 3 mil 55 y 3 mil 998 pantallas, respectivamente. Casi el 92% de las 7 mil 616 salas de cine que hay en nuestro país, le pertenece a estas cadenas que en ocasiones determinan lo que puede ser exhibido.  

¿Qué pasará con las estadísticas de 2020?

El tema del coronavirus no promete un gran crecimiento del cine mexicano para este 2020. Las estadísticas sufrirán un revés importante debido al cierre total de salas para controlar la propagación de la pandemia.

A esta incertidumbre,  se unió la posible desaparición del Foprocine y Fidecine como parte del decreto presidencial —publicado en el Diario Oficial de la Federación el 2 de abril—que ordena la extinción o terminación de los fideicomisos públicos para aminorar la crisis económica que se avecina.

En sus redes sociales, cineastas como Everardo González y Sebastián Hoffman salieron en defensa: consideran que los fideicomisos son trascendentales para la producción de cine en México. El 6 de abril, Alejandra Frausto, titular de la Secretaría de Cultura, informó que Foprocine consiguió salvarse de la guillotina al presentarse los documentos que las acreditan como una entidad. En el caso de Fidecine no tuvo ningún problema por no aplicar con los criterios del decreto. 

Aun con ello, la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMACC) ha lanzado un comunicado en el que expresa la defensa respecto a tales apoyos: “Gracias a estas herramientas de fomento productivo, el cine mexicano ha ido ganando cada vez mayores espacios en el mercado aún cuando todavía son insuficientes, inequitativos y desregulados” se lee en el documento. 

Asimismo, en el marco del apoyo económico ofrecido por Netflix a profesionales de la industria, en el mismo comunicado, la AMACC pide al Estado Mexicano que se lleve a cabo un plan de emergencia para mitigar el efecto negativo que causará la suspensión de rodajes.

ACTUALIZACIÓN: Así queda el estatus del FOPROCINE y Fidecine ante la extinción de fideicomisos

Ante tal panorama, habrá que esperar a ver cómo se desarrolla la pandemia en los meses que vienen. Lo que sí es un hecho es que esta crisis sanitaria ha exhibido los débiles pilares que sustentan a la industria audiovisual de nuestro país.

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