De viaje con los Derbez: Kardashians región 4

Los Valdés, Bracho y Bichir son algunos de los apellidos más reconocibles en las pantallas mexicanas, pues su influencia puede rastrearse desde décadas atrás. En esa conversación, especialmente en los últimos diez años y pese a quien le pese, están los Derbez, comandados por el cómico más famoso de este siglo en nuestro país: Eugenio.

La cuota de talento que poseen es cuestionable, pero su influencia no. Eugenio es director de la película más taquillera en la historia del cine mexicano (No se aceptan devoluciones, 2013), Aislinn y Vadhir -sus hijos- son actores recurrentes en varias producciones que han tenido gran recaudación y ya hasta buscan espacios -que seguro obtendrán- en otras ramas del entretenimiento. Incluso, así como la ven, Alessandra Rosaldo, esposa de Eugenio, por ahí anda en el 90’s Pop Tour. Y amenazan con seguir la dinastía al prolongar la familia…

Sería muy malévolo y viajado decir que todo es un plan para dominar la industria mexicana… Lo es, de hecho. Ahora, eso no quita que haya una enorme semejanza con el caso de las Kardashian, la familia más absurdamente famosa de Occidente. Su fama delata la cultura de la celebridad banal que hay en este lado del mundo, pero ese es otro tema.

El parecido no sólo va desde la configuración familiar, dirigida por una matriarca (patriarca en este caso) cuasiomnipotente, quien influye en todas las decisiones laborales de los miembros y, sin importar la actividad, son relacionados como “el/la hijo(a) de” y “la esposa de”. Así como son las Kardashian -que deberían ser las Jenner, pero pues… no-, son los Derbez, no hay nombres individuales salvo el de la cabeza del grupo.

Otra semejanza está en los proyectos que toman. Keeping Up With The Kardashians es el estandarte de los reality shows en Estados Unidos y bastión de la cadena E!. Se ha prolongado tanto que ha capturado todos los detalles de la irreal vida de esas personas, haciéndose cada vez más fantasiosa con el paso de las temporadas y adelgazando cualquier forma de argumento que pudiera tener al extremo. Es literalmente gente rica haciendo cosas de gente rica, deambulando por ahí cuando tus preocupaciones son un choque de auto superlujoso o que una fiesta de cumpleaños no salga bien.

Digo, no creo que la fortuna total de ambas sea equiparable en ningún sentido -probablemente el clan de las K no tenga idea ya de qué o cuánto tiene-, pero los otros también pueden darse gustitos como un viaje de un mes a Marruecos. De eso trata De viaje con los Derbez, colaboración entre el clan D y Amazon Prime. No es la primera contribución del intérprete de Ludovico P. Luche con Amazon, pues ya estaba el antecedente de su adaptación de LOL (Last One Laughing), apabullada -pero aún vista- por el público mexicano.

Dividida en ocho episodios más uno de “mejores momentos”, la serie aborda la exótica travesía de la familia a través del país africano que estará llena de aventura (¿?) y conflictos que alterarán la sana convivencia del grupo.

Siempre he tenido mis dudas con el concepto de reality show. ¿Qué tan “auténtico” puede ser el comportamiento de alguien que ve a su alrededor un montón de cámaras, luces y demás para grabar cada movimiento? En fin, supongamos que todo lo que ahí se muestra es real… Pues hasta en eso se busca muy notoriamente imitar a su deseada contraparte gringa.

Fuera de las evidentes semejanzas del formato que intercala entrevistas con los participantes de las escenas viendo a cámara con la “acción” de un día, las personalidades se ajustan para parecerse a las Kardashian. Espero que no suene demasiado extraño, pero la arrogancia es parte del encanto de las chicas K. Su carácter que oscila entre la amabilidad condescendiente y el aire de superioridad que se dan, mezclado con la posible aspiración del público de tener una vida tan fantasiosa y fácil. Eso le funciona a ellas, pues no son personas naturalmente agradables como sí podrían ser los Derbez, pero ellos no juegan a eso, sino a la soberbia que se les nota más forzada. Además, hay varios momentos de humor que son incómodos o desagradables por momentos.

El montaje intercala muchos planos de dron, vídeos tomados con celular y otros planos que siguen a los protagonistas para dar la sensación de dinamismo. Se percibe la planeación y el presupuesto invertido, pues la calidad de imagen no se nota de un improviso como el propio Eugenio afirmó que fue, tanto que en las entrevistas vemos ligeras sobreexposiciones buscando una mejor toma.

Que una figura como Eugenio Derbez, parte importante de la representación latina en Hollywood, persiga un modelo como el Kardashian sólo denota la intrínseca aspiración presente en los productos audiovisuales nacionales. De viaje con los Derbez debió llamarse Keeping Up With The Derbez, pues la búsqueda de la calca es descarada. Es el mismo programa, pero con personas un poco más simpáticas… excepto Aislinn y Alessandra, quienes son -por lo menos de acuerdo a lo que vemos- francamente insoportables.

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