Cinco grandes películas de Agnès Varda

Por: Brenda Hernández (@lalelilolupita)

Su visión progresista y curiosidad inagotable le permitieron indagar en la vida de personas comunes, así como desarrollar un especial interés en contar historias de trabajadores y mujeres. Es el cine de Agnès Varda, un cine feminista que se valió de las mujeres y sus luchas como detonantes de las tramas. 

“Sugerí a las mujeres que estudiasen cine. Les dije: Salid de las cocinas, de vuestras casas, haceos con las herramientas para hacer películas.”

Agnès Varda

Además de ser un referente del cine hecho por mujeres, su obra se destaca por el carácter social y realista, que la llevó a experimentar por diversos géneros en los que difuminó la distancia entre ficción y documental. No sólo es una de las cineastas más sobresalientes de la historia por ser la única mujer dentro de la Nueva Ola Francesa, si no por ser precursora de ésta.

Semanas antes de su fallecimiento, en marzo pasado a los 90 años de edad, recibió el Premio Honorífico del Festival de Berlín 2019, en reconocimiento a su trayectoria que abarcó seis décadas. También se estrenó Varda by Agnes, un recuento de sus trabajos a partir de una recopilación de charlas que ofreció durante sus últimos años.

A continuación te presentamos algunas de sus películas imperdibles.

La Pointe-Courte (1954)

Un título obligado no sólo en la filmografía de Varda, sino como antecedente de la Nueva Ola, con el que la entonces joven de 26 años de edad hace su debut como directora. Narra la historia de un matrimonio que decide si continuar juntos o no a partir de una introspección en su relación, a la par que desarrolla el retrato realista de un pequeño pueblo de pescadores al sur de Francia. Para ello utiliza la locación real e incorpora actores no profesionales, habitantes de la pequeña villa La Pointe-Courte. 

El autofinanciamiento de este primer proyecto le permitió la libertad de trabajar al margen de la industria y encontrar una propuesta estética y narrativa única, que sirvió de gran influencia para los jóvenes críticos de Cahiers du cinéma, quienes en los años siguientes cambiarían la historia del cine.

Cleo de 5 a 8 (1962)

Sin lugar a dudas se trata de su obra más relevante, un filme icónico del cine francés que presenta la historia de Cleo (Corinne Marchand), una hermosa cantante impaciente por conocer los resultados de sus exámenes médicos para descubrir si tiene cáncer o no.

Durante su espera visita a una adivina para que le lea las cartas, quien le revela una serie de predicciones que se irán cumpliendo a lo largo de la cinta. La angustia la hace recorrer sin aparente rumbo la ciudad de París, mientras se cuestiona constantemente sobre la salud, el amor en pareja y hace hincapié en su propia belleza. En este recorrido conoce a un joven soldado, a punto de partir para hacer el servicio militar en Argelia. 

Su llamada “obra maestra” le valió para competir por la Palma de Oro en el Festival de Cannes. En ella, Varda hace una reflexión acerca de el cuerpo femenino y las exigencias de la modernidad a las mujeres en un mundo dominado por la mirada masculina, además, muestra la transformación de Cleo, quien en un par de horas pasa de ser el objeto observado por todos, a un sujeto que decide que mirar.

 Las playas de Agnès (2008)

Varda protagoniza un documental en el que interpreta “el papel de una ancianita gordita y habladora que cuanta su propia vida”. Así, visita las playas que la marcaron y recrea algunos momentos sobresalientes de su infancia por medio de instalaciones que incluyen elementos como espejos, los cuales le permiten ilustrar sus propios recuerdos.

Esta autobiografía sumerge al espectador en los episodios trascendentales de su vida; desde su infancia en el mar de Bélgica y la casa donde nació, su etapa escolar, la guerra, su adolescencia en París, hasta su matrimonio con Jacques Demy, el nacimiento de sus hijos, y por supuesto, la creación de sus cintas.

Con el apoyo de material de archivo y fragmentos de sus filmes, es posible profundizar en las inquietudes y búsquedas de esta artista, así como conocer mejor sus procesos creativos y su visión acerca de el cine, el cual describe como su hogar. 

Sin techo ni ley (1985) 

La desgarradora historia de una mujer que pone su autonomía por encima de cualquier otro cosa. Al estilo de falso documental, se recrean los últimos momentos antes de que Mona Bergeron (Sandrine Bonnaire), una joven vagabunda, sea encontrada muerta. Se muestra su vida partir de flashbacks y entrevistas a las personas que la conocieron durante sus últimos meses.

La protagonista hace un recorrido hacia la nada, en donde no hace más que sobrevivir. Con ello permite reflexionar acerca de la represión social hacia las mujeres y muestra la insatisfacción generalizada de una sociedad en decadencia. Con esta cinta, Varda obtuvo el León de Oro en el Festival de Venecia y Bonnaire ganó el César a Mejor actriz.

Rostros y lugares (2017)

Un documental que retrata la inusual amistad de Varda y el co-directo J.R., un joven fotógrafo y artista urbano quien considera que la mejor galería de arte es la calle. Si bien la película no es autobiográfica, sí hace referencia a la vida de la autora, quien se encuentra en un momento de introspección y confiesa el miedo que siente por perder la vista a causa de una enfermedad que padece en los ojos.

Su mayor temor es perder la capacidad de conocer personas y observar rostros nuevos, es así que deciden hacer un viaje “antes de que sea demasiado tarde”. Con ello recorremos distintas localidades francesas a bordo de un camión que funciona como cabina fotográfica, el cual les permite imprimir a gran escala dichas imágenes. 

A través de la mirada realizan un tributo a aquellos lugares que sirvieron de inspiración para la directora. Retratan a personas invisibles, a las que Agnès siempre buscó representar en sus obras, especialmente mujeres. Ambos cuestionan la relación contemporánea de la imagen y su relación con el espacio, así como con el espectador. 

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También nos adentra en una reflexión acerca de la muerte, el tiempo y la vida misma; temas recurrentes en su obra, pero que son abordados desde el punto de vista de una mujer que descubre en el envejecimiento nuevas posibilidades creativas. 

La llamada “Abuela de la Nueva Ola” recibió en 2017 un Óscar honorífico por su importante trayectoria y la convirtió en la primera mujer en recibir tal distinción. Construyó un gran legado para la cinematografía mundial que resulta imprescindible para cualquier apasionado del séptimo arte. 

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