John Wick 3: el arte de perseguirse la cola

Ahora sabemos que Bart tenía razón: “(…) ¿Quieres resultados? Tienes que ir con los Schwarzeneggers, los Stallones y en menor medida, con los Van Dames”. Con la tercera entrega de John Wick (Stahelski, 2019), Keanu Reeves se consagra como hombre de acción por completo.  

Si vamos recorriendo la historia de Jonathan, nos encontramos con un laberinto sin salidas de múltiples asociaciones mafiosas, sociedades secretas y un número inimaginable de participantes de todos las índoles en este concepto de un mundo dominado por asesinos a sueldo y su complejo sistema de servicios y pagos.

Todo se basa en el honor y el respeto de las reglas. “Es lo único que nos separa de los animales”. Esta trilogía nos plantea un mundo de misterios que se ha ido revelando de a poco y que promete más películas, una serie y una serie de cómics, mismos que nos ayudarán a construir el origen y funcionamiento de esta sociedad de la High Table.

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Aunque lo manejaron muy bien en la primera entrega, para la segunda amplían el escenario con acuerdos de sangre que deben pagarse, y sistemas externos que siguen respondiendo al alto consejo. Un rey de la información y la idea de que no hay escapatoria, todos deben acatar las reglas o ganarse su excomunicado.

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Uno, la película es un festival de peleas brutales. Hay un par con coreografías que se ven torpes y lentas, pero la del cuarto de armas con su pelea a muerte con cuchillos no tiene desperdicio. Después, el escape en Marruecos con Sophia (Halle Berry), parece no terminar, pero no dejas de ver acción en todo momento, usando los perros como puntos de fuga para relajarse un poco y con movimientos de cámara precisos que van alternando el drama entre John y Sophia. Todo para llegar a una escena en el Continental de New York, cuando la violencia llega a tope, acompañada del Invierno de las Cuatro Estaciones de Vivaldi. Bello, bello. A nivel película de acción, es perfecta, definitivamente la más brutal de la saga.

Pero como no todo lo que brilla es oro, notamos que están jugando con el argumento de las dos primeras entregas. Obviamente tiene que haber continuidad, lo sé. Pero esto no significa refritear la fórmula y explotarla al infinito. Marvel, te estoy viendo. Lamentablemente, la película, probablemente la saga, da vueltas en círculos con la intención de mantener este misterio del personaje, deja de construirlo para volverse un cliché y aprovechar lo más básico, “todo por un perrito”. A tal grado que a modo de un suculento Martha para desencadenar el primer plot de la trama, hay que buscar al Regente, el único sobre la High Table, el One Above All.

Para no caer en spoilers hasta ahí le dejamos. La cosa es que la película se repite: te lo escupe a la cara con los mismos diálogos. Como si contásemos el mismo chiste una y otra y otra vez sin parar, como Teo González. Obvio pierde la gracia. Sabemos que la construcción de la odisea se trata de ir desmenuzando la historia del protagonista y entender el porqué de sus decisiones y puntos decisivos. Pero seguir explotándolo sin aportar más datos no apoya a la construcción del mismo. Tenemos un par de pistas nuevas del origen del hombre de la bolsa, sólo eso. Me encanta que no haya nada concreto, pero no justifica las vueltas y vueltas.

Hay dos personajes que sí evolucionan y no se quedan en la dinámica de Atrapado por el pasado (De Palma, 1993): Winston y Bowery King. Definitivamente el personaje de Ian McShane tiene tintes de Mr. Wednesday de American Gods (Fuller y Green, 2017), probablemente porque el actor se come al personaje. Algo así como lo que sucedió con Iron Man (Favreau, 2008) y Holmes (Ritchie, 2009), con el buen Robert Downey Jr. Tiene un giro muy interesante al final que se basa en el ejercicio del poder sobre todos, sin importar quién salga afectado en el proceso para obtener lo que quiere. Por otro lado, Fishburne nos da lo que esperábamos desde John Wick Chapter 2 (Stahelski, 2017) y nos prepara para una nueva guerra.

La saga ha ido escalando en la magnitud y la importancia de los personajes implicados. Desde el hijo rebelde de un jefe de la mafia, hasta miembros del gran consejo, el Regente y ahora, probablemente una guerra civil entre las partes involucradas. Bien ahí. Además, esas frases tipo Hydra en Winter Soldier (Anthony y Joe Russo, 2014) y Agents of S.H.I.E.L.D. (Tancharoen, Joss y Jed Weedon, 2013) sobre el cumplimiento del deber son una belleza.

Me parece que a nivel fotografía, puesta en cámara y diseño sonoro es fenomenal. Mantiene un ritmo acelerado en todo momento y se detiene a contar algo relevante o para hacer hincapié en que estamos dando vueltas. Visualmente, tiene gran parecido con la serie de Amazon Prime Video. Están desarrollando una estética muy atractiva y llena de colores vibrantes que contrastan mucho con la iluminación muy al estilo de El Padrino (Coppola, 1972) y con referencias a otras obras como Blade Runner (Scott, 1982) en cuanto a composición fotográfica.

John Wick: Parabellum cojea del argumento y no es un gran pecado, estamos viendo una película de acción al puro estilo de los 80 y 90. Eso no quita que tiene sus defectos pero es muy disfrutable y para los que nos hemos convertido en fans de la saga, es una joya.

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