Game Of Thrones: el principio del fin

Por: Carlos Zenil 

Por fin comenzó la última temporada de Game Of Thrones con Winterfell, episodio que sin duda tiene una gran conexión con el comienzo de la saga, por lo que es altamente recomendable darse una vuelta por aquel capítulo inicial, el cual comienza con la llegada de Robert Baratheon a Winterfell, para pedirle a Ned Stark que se convierta en su Mano del Rey. Es el evento que marcaría el principio de una serie de aciertos, errores y que después de siete temporadas percibimos ese paralelismo al ver llegar al ejercito más grande en la historia de westeros, como bien lo llamó Tyrion Lannister, no a una misión diplomática, sino para defender a la vida contra la oscuridad.

Sin embargo Daenerys se ha topado con la gélida realidad. El norte es harina de otro costal, no hay halagos para ella, disimulos, o reverencias lambisconas sobre sus pies; son un país austero, amplio, salvaje y muy para los suyos. Se caracteriza por una sociedad noble y fiel, pero terca y obstinada aun cuando sabe que se enfrenta a su propia destrucción. Winterfell cuenta con unas defensas extraordinarias, gracias a la madre de dragones, sin embargo sus alianzas parecen menguar en el profundo resentimiento del pasado. Daenerys tiene muy salvaguardada la idea de que todo le pertenece por derecho propio; ser la única hija viva del rey loco es motivo muy insuficiente y hasta contraproducente para ganarse la lealtad del norte. Necesita más que eso…

Por otro lado tenemos a un Jon Snow muy decidido a que lo único que importa es la batalla por el amanecer, no los títulos o las tierras. El juego de poder y las batallas de astucia de las que Sansa alardea dominar a la perfección, le son muy indiferentes. Sus ojos sólo ven hacia la inevitable batalla y su convicción de que Daenerys será una buena reina. Mucho trabajo le queda para lograr unir en confianza a su familia con la mujer que ama. En parte los dos tienen razón y los dos se equivocan, algo que sin duda marcará las decisiones que se tomen de aquí a la batalla. La ayuda de Arya como intermediaria será vital en esto. Aunque no sabemos cómo tomarán las hermanas del bastardo la noticia cuando se enteren por fin, que su medio hermano en realidad es su primo y es el legítimo heredero del trono de hierro, al que tiene mucho más derecho que su tía Daenerys.

Winterfell también nos mostró gran parte del plan de Cersei Lannister en su engañosa estrategia contra quienes considera sus enemigos. Hay algo en los planes de Cersei que no cuadra en absoluto, o eso es lo que los guionistas quieren que pensemos y mucho. Ha llegado la compañía dorada, pero parece algo mermada a lo que ella misma esperaba, su mente trabaja a mil por hora en un plan que sólo ella entiende; sólo ella sabe sus modos, muy al estilo de su padre. La propuesta a Bronn de asesinar a sus traicioneros hermanos, el silencio de sus decisiones y lo inmensamente solitaria que se ve en la sala del trono dejan mucho que pensar sobre el factor sorpresa que prepara la Reina, aquel tan Lannister, que sólo enseña sus motivos cuando se clava sorpresivamente como daga en el corazón de sus enemigos.

Mientras tanto, todo está listo para la embestida de los caminantes blancos; Bran se ha encargado de hacer ver a todos que la amenaza ha cruzado el muro y que queda poco tiempo para verse de frente con el rey de la noche. Al momento que se nutre la fortaleza vemos unirse los últimos cabos sueltos respecto a personajes; Arya con Gendry y The Hound. Así como a Daenerys cruzándose por primera vez con Samwell Tarly, para agradecerle haber salvado a Sir Jorah y de paso darle la terrible noticia: quemó vivos a su padre y hermano. Algo que resulta desgarrador para el recluta de la guardia de la noche, y donde John Bradley-West nos regala su mejor interpretación en toda la saga. 

Ya cerrando el capítulo vemos la pequeña expedición de Tormund y Sir Beric a Last Home, el asentamiento de la casa Umber, el castillo noble más cercano al muro, donde se topan con lo poco que queda de la guardia de la noche. Es muy parecido a lo que vimos en el primer capítulo de toda la saga, un mensaje que se ha repetido en muchos momentos y el cual de ahora en adelante debe captar nuestra atención porque es clave en el móvil de la existencia del rey de la noche.

Por último, y en un gran alfa y omega con el ya tan mencionado inicio de la primera temporada, vemos arribar a un caballero errante a Winterfell, un Jaime Lannister que sin duda es el personaje que mayor arco de desarrollo y evolución ha tenido en toda la serie. Pero llega bajo la incógnita y el perfil bajo. Un hombre en la aparente búsqueda de reivindicar sus pasos para ponerse del lado de lo que él cree que es lo correcto. Porque el día que decidió aventar por la ventana a Bran Stark comenzó su lucha interna con aquello en lo que se ha convertido, con todo lo que lo llevó a lo que será de ahora en adelante.

Winterfell, fiel al estilo de Game Of Thrones, nos llevó por caminos de reencuentro, empapados de paralelismos, como quien pone de a poco las fichas del tablero antes de recibir el primer ataque enemigo. Un capitulo con ritmos lentos, pero tal vez necesarios para comenzar el principio del fin.

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