Thor(tura) Ragnarok. La agonía de los espectadores

Por: Isaac Ávila 

Esta es una reseña corta porque no tengo mucho que decir sobre Thor Ragnarok. Haz de cuenta que tienes una película divertida de forma natural, haz de cuenta, porque no la tienes. ¿Qué hay en lugar de eso? Una continua tortura al espectador. La película cuenta con muchos puntos sorprendentemente fuertes, pero por la forma en que se llevaron los diálogos, dan ganas de arrancarse la cabeza o salir de la sala, en el mejor de los casos.

Sobre la paleta de colores elegida, es de destacar que cuidaron al máximo los detalles, los vestuarios, el maquillaje y la fotografía. Aunque sabemos que la mayor construcción se halla en la post-producción, están bien logrados. Nos sentimos en alguna especie de viaje ácido, lo que ya había sucedido en Guardianes de la Galaxia (Gunn, 2014 y 2017) y en Dr. Strange (Derrickson, 2016). Aun con que se trata de una película basada en superhéroes de cómics, te sientes en una suerte de parque temático de Disney, lleno de colores, risas y personajes en botargas.

En la línea argumental encontramos la clásica Odisea y un viaje de redención/reconocimiento en todos los personajes. Lamentablemente, el tono cómico forzado que nos golpea una y otra vez, opaca la profundidad del problema, el sufrimiento y los sacrificios que tienen por delante todos para revelar su misión y su verdadero ser al final de la película. Entonces, tenemos una aparente y muy desesperante línea de drama que cae en lo ridículo, pero ayuda a que no te detengas en ningún momento a reflexionar. Todo es vertiginoso, causal y enfocado en resolver ciertos problemas (como el duplicado del Guantelete).

Volvemos a tener los mismos conflictos desde Thor (Branagh, 2011) y todos se resuelven de la misma manera. Ya sé, sucede de igual forma en los cómics, pero si estás formando una línea argumental de 10 años, en distintas películas, no se vale contar la misma historia 20 veces, sólo con un monito diferente.

Marvel Studios maneja un estándar en diseño visual y de sonido, generalmente todo está muy bien cuidado y se ancla de ello para suponer que ofrece un producto de buena calidad, y en parte sí, pero no sólo de dicho elemento vive una película. Si bien se especializan en simplificar las dimensiones de los personajes y tocan temas complejos, siempre nos dejan con un vacío.

Todas estas piezas de la Guerra del Infinito funcionan como eso, piezas. Una jugada mercantil para seguir vendiendo productos de mediana calidad para la súper edición especial/conmemorativa/definitiva y sí, sé que es un negocio y no lo hacen por amor al arte, bueno, no todos los involucrados.

Tengo que ser honesto y admitir que como fan de los cómics, me emocionan estos proyectos, pero generalmente salgo decepcionado de las salas, no porque no adapten las viñetas fielmente, sólo que entregan productos pobres, predecibles y a veces, como Thor Ragnarok, desesperantes.

No pierdo la fe, espero mucho de Black Panther e Infinity War, ya veremos si se arriesgan un poco y ponen atención en la historia, no sólo para que funcione en taquillas, sino en la transmisión de algo más interesante. Y eso es todo lo que tengo que decir de la guerra de Vietnam…

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