Nocturno

Por Sebastián Ortiz Casasola

«It’s a dirty job, but someone gotta do it»

En este mes se celebraron los premios Ariel, el festejo más importante que tiene el cine mexicano. Dicho evento no fue más que una latente y fuerte crítica hacia las autoridades que otorgan los presupuestos, para hacer las grandes producciones que no existen en México, y las que generan grandes cantidades de dinero no se acercan si quiera a la calidad que debería tener una industria.

En contraparte, la semana pasada Tomatazos, que no es más que Rotten Tomatoes en español, realizó una publicación sobre los cinco grandes problemas que tiene, adolece o padece el cine mexicano, y enfatizó en uno que creo es base importante de todo lo que le sucede al sufrido cine mexicano: el guión o la carencia de historias interesantes.

Ahí es donde padece Nocturno (2016) escrita y dirigida por Luis Ayhllón. Cuenta la historia de Ana (Irena de Villers), una enfermera que tiene la encomienda de cuidar a Oli (Juan Carlos Colombo) un hombre mayor quien tiene los días contados a causa de una enfermedad terminal. Poco a poco ella transgrede los límites que tiene un profesional de la salud hacia un enfermo y le va contando historias terroríficas y extrañas basadas en su propia vida. Esto provoca alucinaciones y pesadillas en el cada vez más enfermo Oliverio.

En el marco del 37 Foro Internacional de Cine, que presenta la Cineteca Nacional, vemos una película con una técnica interesante de fotografía en blanco y negro, pero como sabemos un buen trabajo cinematográfico no se puede sostener sólo en este aspecto. El principal punto flojo de la película es precisamente el guion, nos entrega un conflicto flojo, en el que no queda claro qué sucede y sobre todo, cuando el espectador presiente que sucederá algo importante, el momento no llega a cuajar la intención de la obra.

Las actuaciones son planas, no se siente la verdadera tensión que un hombre conservador debería tener hacia una enfermera que usa tatuajes y de la que tiene la sospecha que es lesbiana. El momento más rescatable es cuando justo antes de dormir, Ana le cuenta a Oli como ella y su madre, antes de ser abandonadas fueron violentadas y abusadas, provocando pesadillas recurrentes en el propio enfermo.

En general la película es aburrida aun con su corta duración. No hay presente un conflicto que llame completamente la atención del espectador; no se llega a ningún lado con lo que sucede y tampoco se responden las dudas surgidas en el inicio.

Sí, sufrimos con el cine mexicano, y sobre todo lamentamos que no existan películas que puedan competir en los grandes circuitos, pero no es necesariamente culpa de quienes aprueban los presupuestos, es también la falta de criterio en la creación de historias y en el desarrollo saludable de guiones que merezcan ser llevados a la pantalla grande.

Nocturno tiene dos puntos encontrados, el primero es que se pueden realizar cosas interesantes en un solo espacio, con una fotografía limpia e impecable, pero que no sólo podemos vivir cinematográficamente de cómo se ve el trabajo, es también hacer una talacha en todos los departamentos para generar un gran filme y que trascienda más allá de los circuitos independientes.

Trailer:

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