Dragonstone, el regreso de Game of Thrones

Por: Carlos Zenil

Después de una espera de poco más de un año, hace un par de días presenciamos el regreso de Game Of Thrones, y como bien nos tienen ya acostumbrados, tuvimos un capítulo en donde nos intentan recordar en qué partes del tablero se quedaron todas las piezas durante los meses de ausencia.

Con una duración de 59 minutos y bajo la dirección de Jeremy Podeswa, éste capítulo abre el telón con poderosos discursos y engañosos brindis. Nos pone bajo la lupa a una Arya Stark que definitivamente tiene muy claro el trayecto a seguir; su manera de actuar y un abanico de grandísimas habilidades resultarán letales para quienes desafortunadamente se crucen en su camino.

Pero si hay algo que definitivamente me gustó del ensamble del Señor Podeswa es que, con Arya,  nos muestran una senda distinguida por una contundente venganza, que también contiene matices, ya que el camino de quien alguna vez fue la pequeña Stark, no puede guiarse solamente por esa faceta de verdugo que Arya cumple con gran satisfacción; es inevitable ignorar los contrastes de la guerra reflejados en aquellos jóvenes soldados Lannister, quienes cantando alrededor de una fogata y tratando de poner buena cara al desolado futuro, son víctimas de las circunstancias. A pesar de que están atrapados en el imparable conflicto de Reyes y grandes señores, no pueden negar que son buenas personas y que añoran el regreso a casa.

De ahí, el director canadiense nos presenta las escalofriantes, para bien y para mal, visiones de Bran Stark; lo que viene del más allá del desolado muro, se asimila a una cuenta regresiva que comienza a mantener un ritmo peligrosamente rápido.

Dragonstone es un capítulo bastante directo y se demuestra en la asamblea en Winterfell, donde el ahora Rey en el Norte, Jon Snow, está enfocado en enfrentar a los caminantes blancos. Jon conoce su poder y sabe cómo quiere ejercerlo, repartiendo y desplegando sus diferentes fuerzas aliadas y pasando la hoja de los pasados conflictos. Sin embargo, no puedo negar que tuve una muy buena impresión de Sansa, de su consejo y de sus argumentos para defender sus ideas y diferir de Jon. Sansa no tiene dudas, cree en Jon, pero sabe de primera mano que su familia cometió terribles errores en el pasado, los cuales les hicieron perderlo prácticamente todo; ella está decidida a hacerse oír. Tal vez nada sepa de la amenaza del Rey de la Noche, pero tiene la certeza que Jon no puede subestimar a los enemigos del sur.

Y hablando del sur, entra Cersei, reafirmando que está plenamente informada de todos los enemigos que la rodean y dándonos esa sobrades siempre tan característica de ella, para justificar sus decisiones, aunque debo apuntar que la noto más sola que nunca, con un súper incómodo  Jaime Lannister, quien aun con los constantes reproches de su hermana, no se muerde la lengua en decirle que sin aliados, son débiles. No puedo evitar pensar en lo que ya le han dicho varias veces a la leona Lannister “No eres tan inteligente como crees que lo eres” pero en fin, ya sabemos que nunca es conveniente subestimarla. Si Cersei nos da tanto de qué hablar es por la exquisita interpretación de Lena  Headey.

De ahí nos pasamos a Sam y la crónica de su aprendizaje en La Ciudadela, aquí está el punto más bajo, no nada más de este capítulo, sino en varias líneas en la historia de Sam que no me terminan de convencer. Destaco  la novedosa  edición de sus escenas y la interpretación del gran Jim Broadbent como el Archimaestre Ebrose, dándonos grandes líneas, explicándole que la paciencia es una herramienta del conocimiento Aun así espero más de esta historia; ojalá que el encuentro entre el joven Tarly y un enfermo caballero recién regresado del exilio agilice esta parte de la trama.

¿Y el invierno? Pues sí, estamos de lleno en él. Viendo a la Hermandad sin Estandartes, cabalgando sobre caminos conocidos pero sumidos en nieve, con pasos de escepticismo entre sus filas, dudas personificadas en El Perro y respuestas muy al estilo de los seguidores de R’hllor, quien va abriendo caminos misteriosos, allá donde las visiones pueden llevar a este viejo grupo completamente renovado, con la incorporación del menor de los Clegane.

Daenerys nos da paso al final, desplazándose en silencio a las puertas de Dragonstone  y llegando finalmente al castillo que la vio nacer, mirando con melancolía la tierra donde inició el legado de su familia  y que ella se aferra a recuperar, aquella fortaleza que Stannis Baratheon dejó atrás para seguir sus ya pasadas desafortunadas aventuras y que ella sin duda, con la intención de dar un golpe sobre la mesa de Aegon el conquistador, hará oír su reclamo al trono de su padre, del que está convencida es suyo por derecho y que si su voz no tiene respuesta, tomará, con fuego y sangre.

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