Im Noy Your Negro

Por Rafael Ramírez III

 

En No soy tu negro (I Am Not Your Negro, 2016), el director y activista político haitiano de 64 años, Raoul Peck, recopila fragmentos del libro no publicado Remember This House del también activista, escritor, ensayista, novelista y poeta norteamericano James Baldwin, en el que relata sus remembranzas personales de los líderes en derechos civiles Medgar Evans, Malcolm X y Martin Luther King, Jr, construyendo un documental de hora y media, casi enteramente en blanco y negro, y donde el actor Samuel L. Jackson es el encargado de la narración y dar vida a la voz de Baldwin.

Para poder hablar de Evans, X y Luther King Jr, fue necesario que Baldwin contextualizara la situación político social en los años 50s y 60s en Estados Unidos, atendiendo principal y prioritariamente el tema racial.

Lo que comienza como aparentemente un acierto narrativo termina convirtiéndose en un error de falta de empatía en el documental: Peck, comandado por los textos de Baldwin, parece sentirse limitado a no profundizar más allá de los parámetros – históricos y temporales – marcados por el ensayista afroamericano. Es decir, Peck relata de una manera casi superficial el contexto de la época, este retrato sesgado nos permitirá, sí, entrever las injusticias, la discriminación, el maltrato, las humillaciones y la violencia ejercida para con el pueblo afroamericano en aquellos años, pero no analiza ni ahonda en razón de fechas, nombres o desarrollo de los acontecimientos retratados.

En este sentido resulta muy curioso y sorprendente que la película documental que ganara el premio Oscar a I Am Not Your Negro en la edición de 2017: “OJ, Made In America” y cuyo supuesto tema principal es el proceso penal al que fue sometido el futbolista O.J. Simpson por el homicidio de su esposa de raza blanca Nicole Brown, logra narrar, en su segundo capítulo (de 1 hora 37 minutos), una mucho mejor representación de los hechos y el contexto de la época de mayor represión contra la comunidad afroamericana. “OJ, Made In America” consigue lo que I Am Not Your Negro no: poder explicar a cualquier persona (sin necesidad de ser norteamericano, afroamericano, haber vivido esa época o simplemente conocer previamente sobre el tema) la historia y problemática de los hechos.

Otro aspecto en donde I Am Not Your Negro no logra la circularidad narrativa y empática necesaria, se da en el tratamiento a los mismos Evans, X y King, Jr. Baldwin nos habla de sus convicciones, su lucha, sus esfuerzos, incluso su bondad, pero también, no tiene ningún recato en mostrarnos sus contradicciones y los desacuerdos que tenían entre ellos.

Hay que mencionarlo: en todo el documental, el ego de Baldwin sale a relucir. Por momentos, pareciera que Baldwin se jactara de que él sobrevivió a aquellos tres activistas. Durante el filme, poco a poco, se deja de lado el tema de la lucha y las injustas muertes de los tres hombres mencionados y la atención recae totalmente en Baldwin; donde, con el pretexto de sus conferencias o sus debates en televisión, se jacta de tener la razón – aun cuando la tenga – y se muestra como un hombre tajante y abierto al diálogo, pero orgulloso. Este punto sobre el egocentrismo de Baldwin termina por distraer en cierta medida el discurso del documental, el cual al final del metraje concluye con una frase quizás demasiado tendenciosa, abrupta e irónicamente injusta: “Mundo nunca fue blanco, no puede ser blanco, el blanco es símbolo de poder”.

Existen tres características de este documental que resultan aciertos absolutos.

  1. Por un lado, el precioso diseño gráfico y la animación de Michel Blustein, quien a través de textos e imágenes de corte minimalista en un mesurado y prudente blanco y negro, de letras grandes, de movimientos calmosos, genera acertadamente una atmósfera de seriedad y templanza.
  2. Anteriormente he mencionado que Peck no profundizó dentro de los parámetros históricos y temporales, pero apropiadamente a lo largo de todo el documental presenta una decena de películas donde se dejaba ver el impacto y la influencia del pensamiento colectivo (social, psicológico y político) hacia el cine (películas que retrataban de manera casi exacta la discriminación, el sentimiento de vergüenza o la humillación por parte de la raza negra, así como los estereotipos de la clase alta de raza blanca) y viceversa (el cine como respuesta o protesta, el cine como develador y revelador de realidades alternativas, como un incitador a la gente para ver, desde una pantalla, las posibilidades de tomar conciencias y acciones distintas). Excelente manera en que Peck nos muestra los alcances de la cinematografía como medio político y no solo de entretenimiento.
  3. Y finalmente el tercer acierto se encuentra en la elección musical, mayoritariamente a base de un soundtrack jazzístico compuesto por Alexei Aigui, pero también con la inclusión de temas desde Bob Dylan hasta Kendrick Lamar.

En general I Am Not Your Negro, es un documental bueno, más no excelente, que no debe pasarse por alto pues nos remite a la frase de “Quien olvida su historia está condenado a repetirla” de Jorge Santayana, pues el problema de la discriminación racial jamás ha mermado en nuestro vecino del norte. Calificación: 3.5/5.

 

 

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