Eyes Wide Shut: la última película de Kubrick

El talento de Stanley Kubrick es sin duda indiscutible, desde el manejo de la cámara, las adaptaciones de diversos libros polémicos y sumamente interesantes, así como su paso por diversos géneros; lo recordamos de la ciencia ficción sofisticada a la comedia negra, en incluso con un filme distinguido por una fuerte carga sexual que pudo recibir la clasificación X. Me refiero a su última película, que en términos estrictos dejó inconclusa, ya que falleció durante el proceso de montaje.

En Eyes Wide Shut (1999), el matrimonio de moda de Hollywood, Nicole Kidman y Tom Cruise interpreta a una pareja que vive en la zona más exclusiva de Manhattan; él, un médico prestigiado y ella una ama de casa que está al pendiente de su hija y de lo necesario para la Navidad (momento en el que se desarrolla la historia). Al parecer, una familia que lo tiene todo, pero con inseguridades basadas en la sexualidad de los dos personajes.

Para los especialistas en el tema, el proceso de rodaje aceleró la posterior separación de la pareja, ya que aun estando atenidos a un guion, se abordaron temas bastante polémicos que podrían generar estrés y  revelar la manera en cómo este matrimonio podría vivir sus propios demonios.

El filme, adaptación del libro Relato soñado de Arthur Schnitzler, es un retrato de las perversiones, fantasías y fetiches que rondan en una gran ciudad y las cuales se presentan a través de las aventuras que vive el Dr. Harford (Tom Cruise) al atender a un difunto y descubrir una serie de eventos que ponen en duda aspectos de su vida. Y no sólo se trata de fantasmas personales: halla un submundo en la noche neoyorquina; prostitutas, seres deleznables que comercializan sexualmente con una menor, y se enfrenta a encuentro casual que lo lleva a una gran orgía, en la que pone en riesgo a su propia familia.

La escena de la orgía es intensa, polémica y sobre todo censurada, debido a la solemnidad con la que comienza, y por presenciar todo tipo de relaciones sexuales entre los presentes.

La manera en que el cineasta originario del Bronx lleva este thriller erótico es inquietante. La curva descendente que sufre el personaje de Tom Cruise es pura psicología. Latente es el terror de haber llegado a una fiesta prohibida, donde cualquier crimen podría quedar impune ante el poder de los asistentes.

Para algunos críticos es uno de los trabajos de Stanley Kubrick con menos logros, el que más se aleja del estilo del realizador. En Entertainment Weekly se señaló que: “Al final se reduce a ofrecer una serie de revelaciones que no llegan a ningún sitio”. Sin embargo, otros críticos, entre ellos Robert Ebert, le dio una puntuación de 3.5 de 4, y la definió como “una hipnotizante fantasía sexual que sirve como alegoría para el público adulto”.

Eyes wide shut, que obtuvo más éxito en taquilla que el resto de las películas del director, encuentra su valor como una entrega que aborda al ser humano desde su sexualidad y las inseguridades que esto ocasiona; cómo las relaciones con otros seres humanos, y todo lo que conlleva, nos puede causar un temor ante lo que hacemos en la intimidad.

Sebastián Ortiz 

Comunicólogo que habla mucho y escribe (mal) sobre cine, música y ciencia ficción.

 

 

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