Icaro, fotografía desde el aire

Por: Leticia Arredondo

La humanidad se caracteriza por la latente necesidad de conocer el lugar que ocupa en el mundo, por ampliar su visión, por saber con exactitud su origen. Y en cada ocasión comprueba que es una mínima parte de algo ininteligible.

Miramos las imágenes del espacio, de las galaxias y nos maravillamos, pero sabemos que al prescindir de nuestra existencia, la imagen seguiría igual. Y aun así, aunque en cada intento comprobemos que el absurdo es inevitable, nos gusta seguir viéndonos desde afuera. La exposición Icaro, del Foto Museo Cuatro Caminos, nos ofrece esa oportunidad: ver qué ciudad habitamos.

Fotografía de Santiago Arau Pontones

Pero no sólo eso, también nos lleva a un punto de reflexión al situarnos frente a fotografías que revelan el impacto de nuestra conquista. Un punto donde observamos el monstruo que hemos creado y al que en muchas ocasiones ya no es posible controlar.

Dichas tomas son logradas gracias a los drones, cuya historia también conoceremos en esta muestra, percatándonos cómo la tecnología, aunque permita experiencias visuales como las fotografías de Santiago Arau Pontones, es creada con otros objetivos, en este caso bélicos y de espionaje. Debo apuntar que la selección de fotografías que se realizó del mexicano Arau no agrupa sus mejores tomas; no logramos conocer al verdadero Santiago, el que explora más encuadres, el que halla las luces y las edificaciones ideales para crear una sinergia distinta a sólo atestiguar la grandeza de la ciudad.

La fotografía aérea a lo largo de su historia se ha caracterizado por sus fines prácticos, como es el caso de la arqueología, la cual ha requerido de tomas aéreas tanto para acceder a zonas específicas como para descubrir monumentos. Tal tema también es abarcado en Icaro, por lo que se convierte en un recorrido rico en información e imágenes, incluso audiovisuales. También destaca el trabajo del ya veterano Francisco Mata Rosas, quien ofrece una mirada fresca y una propuesta visual a partir de imágenes satelitales.

Mención especial requiere el trabajo de Federico Pardo, quien captura la simetría formada a partir de la estancia de personas en espacios comunes, como el de una azotea o un panteón, para convertirlas en escenarios visuales cautivantes, con una atmósfera de tranquilidad. Justo ahí donde la urbanidad y los edificios son parte de todo lo contrario: el caos que distingue a las calles de la ciudad. Pardo nos muestra que visualmente desde lo alto, donde todo se aprecia diferente, hay una armonía entre lo que la sociedad ha creado y su presencia. Se agradece poder ver impresas las imágenes de este fotógrafo, a quien les recomiendo seguir en Instagram.

Fotografía de Federico Pardo

En la exposición recién inaugurada también se aprecian fotografías de Javier Hinojosa, Adam Wiseman, Francisco Laresgoiti, Marco Pacheco y del acervo de Fundación ICA de la Compañía Mexicana de Aerofoto. Si desean pasar una tarde tranquila y conocer el origen de la fotografía, visiten Icaro y descubran por sí mismos el porqué del título.

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