La La Land o “La La La nostalgia”

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Por: Rafael Ramírez III

 Después de que Damien Chazelle arrasara con el gusto del público y de las críticas durante todo el 2014 y 2015 con su emocionante, frenético y bellamente musicalizado Whiplash, y tras co-escribir el guion de 10 Cloverfield Lane (Dan Trachtenberg 2016), el joven director norteamericano regresa a las salas de cine con una película del género musical escrita por él mismo: La La Land.

El filme retrata el encuentro y romance entre un pianista de jazz y una aspirante a actriz en el distrito de Hollywood, en Los Ángeles. Chazelle aprovecha para colocar descaradamente su amor por el cine musical norteamericano, el cine dorado de Hollywood, el cine musical francés de Jacques Demy y el jazz (lo cual representa de mejor manera en Whiplash), y lo hace de la forma más fácil y burda posible: atascando de homenajes y referencias, algunos demasiado obvios.

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El guion se distingue por el clásico “el chico y la chica son infelices y todo les sale mal en sus propósitos personales, hasta el momento en que se conocen, se enamoran, se apoyan mutuamente con frases motivacionales como “lucha por tus sueños”, “tu mayor cualidad es que eres auténtic@”, y finalmente dicha motivación los lleva a cumplir sus metas.

Lo único que medianamente salva a la película es un cuarto acto bastante bien editado y musicalizado, que consta de los últimos diez minutos de la película, pero que a fin de cuentas recae en el cliché de las películas actuales: no, al final, no permanecerán juntos. El cliché de los anticlichés.

En los homenajes se evidencia la nostalgia a filmes que van desde Top Hat, The Broadway Melody, On the Town,  Singin’ in the Rain, An American in Paris, My Fair Lady, hasta All That Jazz, e incluso Everyone Says I Love You, así como al mencionado cine musical francés. Y esto solamente en cuanto al musical se refiere. La historia está repleta de homenajes a diversas cintas NO MUSICALES del cine dorado norteamericano y también a películas francesas como Le Ballon Rouge. En la escenografía misma se pueden apreciar posters y fotografías de filmes y diversas personalidades famosas.

Sí, la química que Ryan Gosling y Emma Stone sostienen ante la cámara– y que hemos visto desde Crazy, Stupid, Love (Ficarra, Requa 2011) y  Gangster Squad (Ruben Fleischer 2013) – es maravillosa. Hay que reconocer que son una dupla que no cansa y sus performances tienen el toque de drama y el toque de comicidad necesarios. Incluso en varias ocasiones llegan a cautivar y a sonrojarnos, principalmente en aquella escena en el interior del famoso Griffith Park Observatory, el mirador de Hollywood. Sin embargo, el problema no está en los actores, sino en los personajes que interpretan, quienes no son totalmente planos, pero sí predecibles; con o sin ese cuarto acto, sabemos cómo responderán a las distintas situaciones.la-la-land-pelicula

La inclusión de John Legend cae tan mal como su personaje, el género que canta y su voz resultan bastante molestas, pero aparentemente esa era la intención. Y la aparición de J.K. Simmons es un buen chiste, no molesta, no asombra.

La La Land es una película hermosamente fotografiada, con un diseño de arte en escenografías y vestuarios que combinan perfectamente entre sí y que son resaltados en todo momento con paletas de colores que recuerdan inmediatamente a Les parapluies de Cherbourg (1964) y Les Demoiselles de Rochefort (1967), ambas de Jacques Demy. La La Land produce la sensación de estar viendo una película fotografiada con el clásico Technicolor.

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Sobre la banda sonora, a manos de Justin Hurwitz, se puede discutir mucho. Todas las canciones son agradables al momento, las melodías correctamente compuestas y las letras van bien con la música y la acción, pero no más. Al final, cuando se ha salido del cine y se ha tomado el camino a casa, sólo se llevará en la mente una sola canción: City of Stars, y no porque se interpretó en más de un tercio del filme, sino simplemente porque es la única memorable: la voz de Ryan converge perfectamente con esas mínimas pero exquisitas e imposibles de fallar notas de piano y el silbido la coloca directamente en la memoria. Ese es el problema de este soundtrack, que dejando de lado City Of Stars, el resto de las canciones están compuestas bajo estructuras, melodías, ritmos y letras genéricos.

Pero ¿por qué La La Land está ganando tantos premios?

En primer lugar porque bien que mal ha regresado el cine musical a la escena, y con esto nos referimos por supuesto al “no tan mal” cine musical, pues filmes como Into The Woods (Rob Marshall 2015), las dos Pitch Perfect (Jason Moore, 2012 y Elizabeth Banks 2015) o Les Misérables (Tom Hooper 2012) han recibido pésimas críticas y una muy mala recepción, y películas como God Help The Girl (Stuart Murdoch 2014) o Sing Street (John Carney 2016) son, ya saben, muy británicas.

La La Land nos recuerda a la gran Chicago (Rob Marshall 2002) en el sentido en que esta sacó al musical norteamericano de una etapa de oscurantismo, y ambas lo han hecho denotando el jazz. La La Land representa, además, la nostalgia de una era fructífera del cine norteamericano, una era a la que no volverá jamás.

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Ha ganado porque al convencer con su dirección, reparto, diseño de arte y fotografía, se ha dejado en segundo lugar su guion y el total de su banda sonora. Ha ganado porque su edición parecerá suficiente para los que ya olvidaron Whiplash.

Y finalmente, está triunfando porque el cine de Hollywood está en un bache creativo y de talento, porque La La Land NO es una película de superhéroes ni la octava parte de una saga, y porque la gente que no gusta de esos géneros volverá a las pantallas grandes a ver dos personas cantar y bailar en un fondo de estrellas.

La La Land es la película de la nostalgia, un filme que se aferra al pasado, pero que no crea algo nuevo. Que consiste en el constante homenaje y reinterpretación de lo que fuera bueno. Y, como el caso de la serie Stranger Things, una parte de la audiencia se regocija felizmente en ese pasado que han traído de vuelta a su mente, otra parte de la audiencia es ignorante ante todo aquello que es homenajeado y se regocija felizmente porque lo que ve es nuevo para él, y finalmente, la última parte de la audiencia seremos aquellos que estemos hartos de vivir en la era de la nostalgia, nostalgia de superhéroes, nostalgia de caricaturas, nostalgia de aquello que en nuestra infancia o en nuestra juventud (depende de la edad que tengamos) nos hacía feliz, nostalgia que ha hecho que las películas se vuelvan sagas (tantas veces innecesarias y que les ha hecho sacar mucho dinero con pocas ideas a muchas productoras) y nostalgia que ha vuelto a generaciones enteras de espectadores en espectadores conformistas, quienes no exigen novedad y creen (horrorosamente equivocados) que ya nada nuevo se puede realizar, o que tienen miedo de salir de su zona de confort. Calificación 3.5/5

Ficha técnica

Dirección: Damien Chazelle.

Guion: Damien Chazelle.

Fotografía: Linus Sandgren.

Producción: Fred Berger.

Elenco: Ryan Gosling, Emma Stone, Amiée Conn, Terry Walters, Thom Shelton, Cinda Adams.

Diseño de arte: Austin Gorg.

Música: Justin Hurwitz.

Año: 2016.

 

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