Los caifanes o el sueño de una noche capitalina

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Por: Citlalli Vargas Contreras

¿Qué es ser rebelde? Todos en algún momento nos hemos sentido rebeldes por un sinfín de cosas: contestar a nuestros padres, escaparse de casa, irse de pinta y la lista crece y crece pero, si tuviéramos la oportunidad de ponerle enaguas y sostén a la Diana Cazadora de Reforma, ¿seríamos tan valientes o tan locos como para hacerlo?

Situémonos en el México de los años 60, ése donde estaba de moda el rock n’ roll, las malteadas en los merenderos, los vestidos color pastel y el helado de fresa; ése donde los cabarets eran lugares de diversión prohibida, los estudiantes aullaban al marchar y estaba en auge un movimiento que posteriormente sería conocido como La onda, el cual vio nacer grandiosas producciones artísticas, entre ellas Los Caifanes, cinta dirigida por Juan Ibáñez, que se ha vuelto referente en la historia del cine mexicano.

La película relata una noche en la vida de los novios Jaime (Enrique Álvarez Félix) y Paloma (Julissa), jóvenes de clase alta, que se encuentran con el Capitán Gato y sus Caifanes: el Estilos, el Azteca y el Mazacote (Sergio Jiménez, Oscar Chávez, Ernesto Gómez Cruz y Eduardo López Rojas), un grupo de gañanes con voz de poetas. La velada se convierte en un paseo por diferentes puntos de la Ciudad de México: desde una funeraria hasta la fuente de la Diana Cazadora, pasando por cabarets, taquerías, plazas y otros lugares.los-caifanes

De acuerdo con Carlos Monsiváis, quien tiene una breve aparición en el filme, el término “caifán” proviene de los mexicanos que viven en Estados Unidos, quienes juntan las palabras “cae” y “fine”, que cae bien, término que describe perfectamente a los personajes de la película, incluyendo a Julissa, quien, por una noche, se vuelve una más en la pandilla. Cada uno de ellos, a su muy particular estilo, reflejan el sentir y el pensar de la juventud mexicana de aquella época, tanto en su forma de expresarse, como en sus ideas y sus miedos.

Cabe destacar que el guion fue realizado por el escritor Carlos Fuentes y Juan Ibáñez, quienes ganaron un concurso de cine experimental, dejando en tercer lugar a otro grande de La onda, Parménides García Saldaña. Es notable la fuerza de la contracultura en la historia ya que no sólo rompió paradigmas en la forma de hacer cine en un contexto en el que las salas estaban llenas de películas de luchadores y melodramas.

Los Caifanes también creó cuestionamientos sobre el gobierno, las formas de vida en el país, la sociedad y otros aspectos que muchos no se atrevían ni a mencionar por miedo a represalias. Además, en un país donde las mujeres en el cine solían ser doncellas en apuros, ésta presentaba a un personaje protagónico femenino de carácter fuerte e independiente.

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Otro de los elementos importantes es la fotografía a cargo de Fernando Álvarez Garcés, que sumada a los brillantes colores que adquiere la noche en esta historia, le dan un cierto halo de misterio y encanto a cada una de las escenas, como si cada aventura de los caifanes y sus acompañantes fuera cosa de magia, mientras la música acompaña momentos clave, funcionando casi como otro personaje más.

 

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