Los excéntricos de Wes Anderson

Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

 

“The only people for me are the mad ones”.

Jack Kerouac

Después de ocho películas y otros tantos cortometrajes y comerciales, el nombre de Wes Anderson remite a simetría, puntos de fuga perfectos, armoniosas paletas de colores, bandas sonoras alegres pero con un toque de melancolía. En fin, a diversas cualidades que han estructurado su estilo cinematográfico, el cual ha cautivado a más de uno.

Otra constante en las historias de Anderson son los personajes que no encajan en sus entornos y logran escapar de aquellos convencionalismos que no les permiten vivir tal y como son, muy a pesar de que tales creencias a las que intentan atarlos provengan de sus seres queridos. Así, las cintas del director estadounidense se vuelven un homenaje a los misfits, aquellos que no sabemos con certeza a dónde pertenecemos pero que aquí seguimos.

Un buen ejemplo de lo dicho es Moonrise Kingdom (2012) con la historia de Suzy Bishop, una niña melancólica que disfruta de la música y los libros, incomprendida por su familia, y de Sam Shakusky, un niño scout que desea explorar el mundo más allá de un campamento. Ambos se encuentran por obra del destino y experimentan algo muy parecido al amor a primera vista, por lo que terminan escapando juntos para vivir un romance inocente, sencillo, y alejarse de las barreras que no les permiten ser ellos mismos.

 Moonrise Kingdom, Suzy Bishop

En las tramas que Anderson lleva a la pantalla, por lo general el comportamiento de los protagonistas está mal visto por los personajes secundarios, quienes juzgan las acciones y decisiones que estos toman. Sin embargo, los héroes continúan con su travesía para defender sus creencias y hacer lo que a ellos les parezca bien, no lo que otros creen que está bien.

Otro caso es el de Fantastic Mr. Fox (2009). Si bien la historia original es del escritor Roald Dahl, la adaptación del texano es brillante porque captura maravillosamente la esencia de un zorro que, aunque ahora es un esposo responsable y un padre de familia, no puede combatir lo que está en su sangre: ser un ladrón de gallinas, y no precisamente porque no ame a los suyos y no desee modificar por ellos su manera de ser, sino porque es algo tan arraigado en su alma que reclama salir a la superficie.

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Asimismo, The Royal Tenenbaums (2004) presenta a una familia disfuncional cuyo padre, luego de abandonarlos durante años, regresa con la excusa de un padecimiento de cáncer de estómago justo cuando su ex esposa está a punto de casarse de nuevo y sus tres hijos sufren colapsos nerviosos luego de vivir el éxito de ser niños genio. La historia más recordada de dicha película es la de los hermanos Richie y Margot (quien es adoptada). Juntos crean un romance que se torna imposible, al menos en la luz, por lo que deciden amarse en lo oculto, no importándoles nada más.

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Entonces, ¿qué tan malo o bueno es ser diferente? Anderson nos muestra que en realidad todos somos diferentes, unos más que otros, y que la forma de pensar de cada ser depende de lo que esté detrás, tanto la familia como el contexto, y esto no da menos valor a cada una de las creencias, entonces ¿por qué habríamos de avergonzarnos de lo que somos, si no lo podemos cambiar? Es la pregunta que el director nos hace en cada cinta.

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