En el corazón del mar, naufragio fílmico

 Por: Gerardo Herrera (@El_Lyndon)

“Con penas y dolores infinitos,

vi las fauces abiertas del infierno,

que sólo puede contarlo quien lo siente.

¡Que sin esperanza me estaba sumergiendo!”

Padre Mapple, Moby Dick

 

Herman Melville andaba por los muelles cuando escuchó y posteriormente “homenajeó” la historia del hundimiento del Essex, a causa del feroz ataque de un cachalote. El relato original se encuentra en las páginas del libro En el corazón del mar, escrito por Nathaniel Philbrick y utilizado por Ron Howard como base del filme homónimo.

La cinta toma como pretexto la llegada de Melville al hogar de uno de los protagonistas de la tragedia, quien cuenta a detalle la catástrofe. A partir de ahí el espectador es testigo del enfrentamiento por el control de la nave entre George Pollard –capitán de la embarcación- y Owen Chase -primer oficial-.

Corazon-del-mar-estrenosEn dicha estructura la película adolece, ya que cuando la trama principal (el hundimiento) se aletarga, los guionistas recurren a la subtrama del escritor para rescatar los probables huecos narrativos. Esto complica el avance del viaje e impide algún tipo de conexión emocional entre los propios protagonistas y por ende, el público. Es así como rápidamente transcurren catorce meses en altamar que desembocan en el enfrentamiento con la ballena.

El ir y venir temporal es la primera desgracia del filme, y quizá la más importante. En la fotografía es otro cantar, continuamente los lentes se salpican de agua salada generando halos que propician la inmersión de los asistentes a la sala en el argumento. Es recomendable mirar la función en 3D ya que la mayoría de los planos se diseñaron para ese propósito. Es un deleite apreciar la cinta en ese formato.

La realización se destaca por el uso del insert o plano detalle, el cual precede cada secuencia. De manera inteligente Howard muestra la ciencia de la navegación mediante el uso de imágenes muy cerradas que además dividen temáticamente. Haciendo una analogía, el insert funge como un punto y aparte.

Destacan los efectos especiales (segura nominación en los premios de la Academia) principalmente las secuencias del ataque, la extensión del paisaje y la escena nocturna que incluye partículas de fuego. Éste es sin duda el apartado más sobresaliente.

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Es admirable ver el sacrificio del musculoso Chris Hemsworth por otorgarle veracidad a su personaje. El adonis australiano bajó de peso considerablemente pero sus escenas mejor logradas se hallan en los momentos de acción a la usanza de Thor, en la intimidad el intérprete luce plano y unidimensional. El resto del reparto cumple, el único que otorga un matiz complejo a su papel es Benjamin Walker quien actúa a George Pollard, inspiración de Melville para construir al obsesivo Ajab en Moby Dick.

En el corazón del mar es el filme hollywoodense por excelencia, contiene secuencias espectaculares y ruidosas, falla en la intimidad ya que echa mano de clichés empero a la manera estadounidense: entretiene sin mayor pretensión.

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