La fotografía de Lubezki: el desarrollo de un legado

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Por: Luis Zenil Castro

El cortometraje Vengeance is Mine (1983), dirigido por Luis Estrada, en el que Alfonso Cuarón fungió como cinefotógrafo y Emmanuel Lubezki como asistente de fotografía, en su momento provocó un choque entre la tradición académica del CUEC (Centro Universitario de Estudios Cinematográficos) y los citados alumnos. Aquellos jóvenes buscaban desarrollarse por todos los ámbitos y a partir de entonces decidieron seguir su desarrollo como realizadores fuera de las aulas. Esto nos recuerda dos puntos: las instituciones no lo son todo y finalmente, los galardones pertenecen a quienes los conciben; a ese artista curioso y perfeccionista innovador, cuyo trabajo podemos empezar a reconocer como legado.

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Gravity (Alfonso Cuarón, 2013)

Al hablar de fotografía, sólo hasta que el mexicano de ascendencia rusa Emmanuel Lubezki comenzó a ganar los premios de la Academia -Mejor fotografía por Gravity (Alfonso Cuarón, 2013), y por Birdman: Or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (Alejangro G. Iñarritu, 2015)-, un buen público comenzó a valorar y conocer el trabajo de este departamento, el cual es de los más difíciles de reconocer. El director da los elementos y se pone de acuerdo con el fotógrafo, pero ¿dónde está el sello de quién en la cinta? Unos dirán que en la composición o la luz, quizá en la óptica, otros podrán decir que es una pregunta vana. Sin embargo se debe dar con esta praxis para entender mejor quién es el responsable directo de lo que se está viendo en pantalla.

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Birdman: Or (The Unexpected Virtue of Ignorance) (Alejangro G. Iñarritu, 2015)

Es necesario decir que el trabajo de El Chivo pasó por un largo proceso, durante el cual fue madurando un método. Y probablemente sólo a partir de Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001) se percibe por primera ocasión una convención visual determinada: los planos secuencia con luz natural, característica que no era notoria en cintas que filmó antes; cabe recordar Como agua para chocolate (Alfonso Arau, 1994), o producciones norteamericanas como Twenty Bucks (Keva Rosenfeld, 1993) o Reality Bites (Ben Stiller, 1994). En estos títulos se limitaba a usar la escala de planos: de primer plano para dar intimidad a los personajes pasaba a planos americanos o escalas mayores con la intención de quitar dramatismo o proseguir a otras acciones. La diferencia con Y tu mamá también, se sitúa en cómo filmó (por complacencia de Cuarón) escenas muy largas para explicar las situaciones de sus personajes.

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Y tu mamá también (Alfonso Cuarón, 2001)

Lo anterior exigió gran planeación para cada tiro, además, se dispuso de un tiempo limitado por el uso de la luz natural; en general, fue un tratamiento de ensayo/error, el cual nos enseña que más allá de las reglas, lo que importa son las intenciones y cómo se exploten las herramientas para lograrlo. Y a estas alturas, podemos decir que uno de sus principales aportes por supuesto, son los planos compuestos.

El uso de los grandes angulares

Ahora existe una especie de democratización con el uso de las grandes angulares, o lentes de gran perspectiva (debido a la comercialización en toda clase de productos y aplicaciones), pero no hay que dejar de lado que determinadas técnicas despiertan diferentes sensaciones. Por ejemplo: primeros planos de personajes en grandes angulares (a contramano de las reglas), dan una perspectiva deformada pero más amplia a pesar de la cercanía, incluyendo más objetos detrás del personaje, lo cual genera cierto peso dramático al escenario, (dependiendo de las necesidad del director, esto ayuda a fortalecer la narrativa). Lo dicho es algo que sólo Lubezki se atrevió a homogeneizar. “Él decidió fotografiar escenas muy largas con lentes muy angulares, y utilizar luz natural para acercar al espectador, a una experiencia muy real”, Alfonso Cuarón (Children of Men-The Cinematography of Emmanuel Lubezki).

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Children of Men (Alfonso Cuarón, 2006)

Probablemente su mayor colaborador no es otro que el mismo Alfonso Cuarón, y muchos pueden coincidir que el “estilo documental” fue la primera importante contribución, tanto del director como del fotógrafo. Ejemplo de ello es Children of Men (Alfonso Cuarón, 2006), la cual, con planos secuencia muy extensos y cortes fantasma (cortes unidos mediante edición de una acción que parece continua), fue definida como “una experiencia visualmente histórica, de la cual no puedes apartar la vista” (News New York Daily). Asimismo, la crítica la señaló como “una inolvidable y conmovedora adaptación” (Wall Street Journal); Emmanuel Lubezki la recuerda como “un trabajo del cual estoy orgulloso” (Children of Men-The Cinematography of Emmanuel Lubezki).

Probar otros caminos

Denominado como “un artista curioso”, por sus antiguos colaboradores, el Chivo no temió probar en cada ocasión diferentes técnicas, algo natural de su desarrollo como cinefotógrafo. “Educar el ojo y el corazón” decía Martin Scorsese, y quizá así se resume en este caso. Emmanuel, en vez de trazar una perfección en un travel, con impecable composición, reparó más en elaborar un plano muy limpio y compuesto, incluyendo tantos elementos como le eran posibles. La tesitura puede estar en la inspiración que brinda a otros resultados, así como a la distinción que se desprende de otros directores por confiar en su estilo. Muestra de lo mencionado es su trabajo con Alejandro González Iñarritu, quien después de trabajar con Rodrigo Prieto como director de fotografía desde Amores Perros (2000) hasta Biutiful (2010), decidió probar la buena racha de quien hoy es su colaborador.

lubezki

De momento estamos a la espera de qué es lo que nos ofrecerán al final del año. Finalizando, quizá son las exigencias narrativas del director, o el trabajo del cinefotógrafo, no obstante The Revenant (Alejandro G. iñarritu 2015), tal vez ponga esto en evidencia y podamos tener la certeza de si la cinematografía está abarcando cada vez más las decisiones que le corresponden a la visión del director, o simplemente se está integrando en una brillante homogeneización. Sin embargo, hablar de este Emmanuel Lubezki es referirnos a un perfeccionista ingenioso, el cual nos está dejando una aportación que sin duda se tendría que valorar y agradecer.

Iñarritu y DiCaprio
Rodaje de The Revenant (Alejandro G. iñarritu 2015)

 

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