Una cita con la filmografía de Kubrick

 

  • El Film Club Café exhibe hasta el 29 de junio la filmografía del director estadunidense

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Distintas palabras pueden definir a Stanley Kubrick. Dos de ellas que figuran como las más importantes en el trabajo del director nacido en Nueva York, es creatividad y dedicación. Cuidar los detalles de toda la producción le era una labor inevitable. Con sus películas se dedicó a examinar la dualidad y las contradicciones del ser humano a través de imágenes excelsas. Miedo y deseo (Fear and desire, 1953) fue su primera obra; en ella plasmó una temática bélica. Pero el propio director la describió como “un esfuerzo torpe y pretencioso” y “una versión en 35 milímetros de lo que unos estudiantes hacen en clase en 16 milímetros”.

Dos años después realizó El beso del asesino (Killer’s Kiss, 1955) y a través del recurso del flashback, desarrolló su segundo filme en el sitio del cine negro. La cinta destaca por la fotografía y muestra la historia de Dave Gordon, un boxeador mediocre que intenta proteger a su vecina, una vedette de un club nocturno, maltratada por su jefe. El guión de estas dos primeras obras fue escrito por el propio Kubrick. Hecho ante el cual diversos críticos han apuntado su poca habilidad para desarrollar un buen argumento.

A partir de entonces, el director estadunidese comienza a sumergirse en el mar literario y de ahí desarrolla sus siguientes películas. Así, en la misma década de los 50 dirige Casta de malditos (The Killing, 1956) y La patrulla infernal (Paths of Glory, 1957). La primera basada en la novela de Lionel White, Clean Break (1955) y la segunda en la obra homónima de Humphrey Cobb.

En la primera mitad de los años sesenta, Kubrick lleva a la pantalla grande una novela histórica de Howard Fastse. Espartaco (Spartacus, 1960) se convierte en un gran éxito a nivel internacional con cuatro Premios Óscar, entre ellos Mejor dirección de arte y Mejor fotografía. Posteriormente se inscriben los siguientes filmes en la carrera de Kubrick Lolita (1962) y Dr. Insólito (Dr. Strangelove, 1964).

Hacia finales de los 60 remarca su nombre en la historia cinematográfica con 2001: Odisea al espacio (2001: A Space Odyssey, 1968), considerada una obra maestra.

En los años 70, la genialidad de uno de los cineastas favoritos del público, vuelve a sorprender con La naranja mecánica (A Clockwork Orange, 1971). Aquí se narran las fechorías de Alex DeLarge (McDowell) que es apasionado de Beethoven; su mundo y el de su pandilla, Los Drugos, se caracteriza por la violencia y el sexo. La película es un ejemplo de la perfección que siempre persiguió Kubrick. La escena final de la cinta se repitió 74 veces.

“Planeo las escenas todas las veces posibles, todas las horas del día, todos los días de la semana, y hago tantas tomas como sean necesarias”

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Barry Lyndon (1975) es el primer filme de época de este cineasta. A la novela de William Makepeace Thackeray, Kubrick llegó por la intención de hacer una cinta sobre la figura de Napoleón, lo que nunca pudo llevarse a cabo. En la historia conocemos a Barry Lyndon, un joven irlandés ambicioso que se ve obligado a emigrar a causa de un duelo. Lleva a partir de entonces una vida errante y llena de aventura.

Finalmente, el Film Club Café presenta en esta programación dos películas de los años ochenta y una de los noventa. El resplandor (The Shining, 1980), Cara de guerra (Full Metal Jacket, 1987) y Ojos bien cerrados (Eyes Wide Shut, 1999).

Palabras de Stanley Kubrick a Robert Emmet Ginna:

“Creo que es necesario contemplar todos los aspectos que implica colocar la historia que deseas contar dentro de ese recuadro de luz. Todo empieza con la selección de la obra literaria y continua con la creación del marco financiero, legal y contractual correcto para realizar la película. El siguiente paso es la selección del reparto y la creación de la historia, los decorados, el vestuario, la fotografía y la interpretación, la final del rodaje, la película sólo está parcialmente terminada. Creo que el montaje es la continuación del trabajo del director. estoy convencido de que el uso de los efectos musicales y ópticos e incluso los títulos del crédito forman parte del proceso de contar una historia. Y, en mi opinión, la fragmentación de estas labores entre diferentes personas es muy mala idea.”

Fuente: Stanley Kubrick: Filmografía completa. Paul Duncan

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