El dulce logro de Fellini

Por: Citlalli Vargas Contreras (@rimbaudienne_)

Considerada por la industria cinematográfica como la mejor cinta del director italiano Federico Fellini y como uno de los más grandes éxitos de la historia del cine, La Dolce Vita, protagonizada por Marcello Mastroianni y Anita Ekberg perdura en la memoria colectiva de los cinéfilos como una historia que ha trascendido épocas. Y lo seguirá haciendo durante muchos años más.

Cualquier buen clásico que se respete ha generado al menos un poco de controversia, y La Dolce Vita no es la excepción. Estrenada y galardonada con la Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes en 1960, la película fue prohibida en diversos países luego de que El Vaticano la declarara obscena.

La trama sigue al glamoroso pero desilusionado periodista Marcello Rubini en sus paseos por una Roma de élite, llena de celebridades que acechar sin mucho entusiasmo, sólo por conseguir alguna nota decente. Sin embargo, su aburrimiento dará un giro inesperado cuando a la capital italiana llega una diva, Sylvia. Marcello sabe perfectamente que la actriz es su oportunidad de brillar y, como consecuencia, él se dará a la misión de perseguirla día y noche.

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Podemos apreciar en esta cinta un mordaz retrato de la sociedad burguesa en Europa, el cual se refleja a través de los escenarios de ostentosas pero superficiales fiestas que sólo tienen como objetivo engrandecer el ego de las celebridades. La carga de sarcasmo e ironía es proporcionada desde el ojo del periodista Marcello.

Es también una predicción del propio Fellini de lo que le deparaba al mundo del espectáculo, ahora frívolo, interesado en noticias banales y sin sustancia que sólo se siguen por morbo o porque no se tiene nada mejor que hacer. No es casualidad que el personaje de Walter Santezzo, Paparazzo, haya sido referente para nombrar a los fotógrafos de chismes.

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La cinta se divide en secuencias matutinas y nocturnas, que van develando a través de la historia y de icónicas escenas (la más recordada, la de la Fontana de Trevi) como la religión, el sexo, la juventud, la fama, el amor, la avaricia, la familia y otras condiciones humanas supeditan la vida incluso de los más ricos y poderosos, quienes pareciera no se preocupan absolutamente por nada.

El cineasta italiano hace, una vez más, una perfecta mixtura de fantasía y realidad como si ya tuviera bien calculada la fórmula para crear siempre películas de calidad. En definitiva, no importa cuántos años pasen, La Dolce Vita siempre será un must-see para todos los que nos hacemos llamar amantes del cine.

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One thought

  1. Envejece estupendamente, como gran película que es. Y eso llama aún más la atención por lo muy cercana que está a eso que llamamos “la realidad de su tiempo”, lo que hubiera podido hacerla coyuntural y pasajera. Supongo que el gran mérito de Fellini, uno de ellos, es haber sabido trascender ese aspecto y haber hecho una película tan universal que en 2015 se puede ver igual de bien y cuyos logros siguen vigentes.

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