Glamour y ambición en El Gran Hotel Budapest

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Por Rodrigo Márquez/@Roderik4

Escribir acerca de El Gran Hotel Budapest es llenar de halagos a Wes Anderson y su equipo. Pocas veces se han visto películas tan bien hechas en todos sus aspectos, tanto técnicos, como artísticos. Es una de esas cintas que cuando terminas de verla, sales del cine y te cuestionas a ti mismo  ¿por qué me gustó tanto? y no sabrás por dónde empezar. Nosotros comencemos por su historia.

Anderson, con su narrativa peculiar posmoderna, realiza dos metadiégesis, para contar la historia de Zero Moustafa (interpretado por Tony Revolori y F. Murray Abraham en la edad de la vejez), un joven apátrida que llega a trabajar como botones en el Gran Hotel Budapest, ubicado en el país europeo y ficticio de Zubrowka.

Ahí conoce a Gustave (Ralph Fiennes), concierge ejemplar del lugar y un “asalta tumbas”, elegante y empedernido ─que a la postre se convertirá en su mentor─, a quien deberá ayudar debido a que es perseguido por la familia de una de sus amantes (Tilda Swinton), quien le heredó un cuadro valiosísimo a Gustave. Durante la película, viviremos los escenarios que van desde el glamour hasta la podredumbre de la cárcel y la ambición humana.

Otros temas experimentados en el transcurso de la película son el amor juvenil, un poco de tristeza, la comicidad simple (pero en ningún momento tonta) y una manera muy inteligente de abordar un problema histórico como lo fue la Segunda Guerra Mundial, a través de simbolismos, alegorías y los personajes en sí.

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En cuanto a la actuación, a pesar de ser muy elemental, en ningún momento es deficiente, pues los diálogos se encargan de llevar la historia por un muy buen cauce. Este aspecto es un acierto enorme y demuestra la capacidad de dirección de actores del Wes Anderson.

El elenco lo complementan el “ex Jurassic Park” Jeff Goldblum, Harvey Keitel, Bill Murray, Edward Norton, Owen Wilson y la niña del lunar en forma de México, Saoirse Ronan.

Los “malos” son interpretados por Adrien Brody y Willem Dafoe. Y por último,Tom Wilkinson y Jude Law comparten el papel del “Autor”, quien en un principio narra la historia.

Por otro lado, no se estaría exagerando si decimos que la fotografía es estupenda: cada encuadre es una obra de arte, una pintura. Podemos apreciar desde elementos de composición  aurea, puntos de fuga y simetría digna de Stanley Kubirck, aderezados con una dirección de arte muy bien trabajada, logrando complementar el sentimiento que requiere cada escena. Aplausos para Robert Yeoman y Stephan Gessler, por la fotografía y dirección artística, respectivamente.

Sin duda, Anderson superó al Fantástico Señor Fox y su Moonrise KingdomEl Gran Hotel Budapestes su trabajo más importante y también el mejor logrado. Con tantos elementos que muestra el filme, uno esperaría que se le escapara algún detalle, pero no, como buen capitán, lleva el barco a flote hasta el final. Esta película nos recuerda porque el cine es un arte, y con apenas ocho filmes en su historial, el texano más europeo se ha ganado el respeto del mundo cinéfilo.

Ahora, sólo queda la duda de cómo el cineasta logrará superar su próximo proyecto.

TRAILER DE EL GRAN HOTEL BUDAPEST 

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