El cine de antes era mejor

GROOVYMATTERphonebooth

Por Daniel Álvarez Tostado

Ilustración: Sandra Parra 

@Toust 

Corría el año 2003 y yo me encontraba en la preparatoria. Era un año de transición, puesto que apenas comenzaba el Internet de banda ancha (contaba en mi casa aún con una velocidad de 56 kbps) y el acceso a grandes cantidades de información no era igual al presente.

Era una época en la que no escribía, no había estudiado comunicación, ni análisis de imagen, ni guión cinematográfico, ni fotografía, ni algo que se le parezca. Era un joven que disfrutaba de películas sin analizarlas (algo que en la actualidad he perdido y extraño en demasía). Ahora no puedo evitar ver una serie o filme y observar las tomas, el guión, las actuaciones y todos los elementos que echan a perder el querer disfrutar de una cinta y ya.

Hoy cuento con el servicio de Netflix y tengo acceso a cientos de contenidos que puedo ver con sólo hacer un click. Hace unos días, en la sección de Agregados Recientemente, apareció un filme que no veía desde su estreno en 2003. Me refiero a Phone Booth, un largometraje dirigido por Joel Schumacher y escrito por Larry Cohen. ¡Wow! No me acordaba de esa película y la volví a ver, porque recuerdo que hace 11 años me gustó muchísimo.

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Las actuaciones corren a cargo de Colin Farrell, Kiefer Sutherland, Forest Whitaker, Radha Mitchell y Katie Holmes. Nombres que en ese momento apenas comenzaban a sonar. Actores que en la actualidad han filmado otras películas reconocidas por la “crítica especializada”, pero Phone Booth no fue así, sino que pasó desapercibido por muchos (a pesar de que logró una exitosa recaudación en los lugares donde se proyectó).

No la voy a reseñar, para eso hay miles de sitios que ya lo hicieron. Sólo escribiré la reflexión que me provocó el verla de nuevo ahora con mis conocimientos técnicos que me echan a perder la magia del cine.

Descubrí que Larry Cohen trabajaba con Alfred Hitchcock y ambos tenían la idea de filmar una película con una sola locación: una caseta de teléfono. Una idea ambiciosa que se congeló durante décadas, hasta que se escribió un guión sólido para llevar a cabo una cinta que me mantuvo en tensión durante sus 81 minutos (de lo bueno, poco).

Phone Booth es el ejemplo perfecto de que es posible crear un gran trabajo con bajo presupuesto, una locación y pocos actores. Logró mantenerme al filo del asiento con la ansiedad de saber qué iba a pasar. Todo lo que se necesita es una gran idea que, aunque parezca difícil de realizar, jamás debe abandonarse. Mis respetos por tan exquisito guion, que te lleva de la mano con diálogos que no sobran ni faltan, no aburre y desarrolla la trama de una manera vertiginosa.

Han pasado más de 10 años. Ya envejecí una década más. No he visto otra película donde un actor te mantenga atento durante 80 minutos y con un sólo escenario. El cine ya evolucionó al abuso de la pantalla verde, ideas complejas de introspección que nadie entiende y pornografía disfrazada de erotismo. No lo sé, quizá ya llegué a la etapa en que todo hombre llega y dice: el cine de antes era mejor. Así como alguna vez Hitchcock expresó en su época con la llegada del cine sonoro.

TRAILER DE PHONE BOOTH http://www.youtube.com/watch?v=2-5LKEkALiA

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